El pasado viernes en horas de la noche y cuando su corazón decidió dejar de latir, se fue Don José María Suárez, periodista deportivo con una extensa trayectoria, que era el decano de quienes cubren las actividades dentro de la Asociación del Fútbol Argentino, donde desarrolló sus actividades para varios medios por más de 40 años, hecho por el cual ostentaba el cargo de vicepresidente del CEPA, el Centro de Periodistas Acreditados en AFA.
Entre los medios que lo contaron como columnista, figuraron entre otros: El Día, Diario Popular, Noticias Argentinas, LT8 de Rosario, Radio Continental y la Revista Humor, medio en el cual dejó uno de sus sellos más destacados por sus ácidos comentarios deportivos, que rubricaba con el seudónimo de Walter Clos. También las páginas de La Auténtica Defensa supieron recibir sus comentarios con leguaje claro, sarcástico y sin eufemismos.
Fue maestro de muchos periodistas que lo admirábamos, sabiendo marcar un camino que recorrió durante toda su vida, incluso manteniéndose hasta último momento en sus funciones dentro de la AFA. Siendo allí donde tuve la satisfacción de conocerlo, allá por el año 1982 y a través del tiempo y tal vez por compatibilidad de caracteres, supimos mantener largas charlas donde alcancé a recibir sutiles consejos que con sapiencia supo deslizar.
A nuestra ciudad tuve la satisfacción de gestionar su venida en dos oportunidades. La primera en el año 1986, para dar una charla pública sumamente agradable, donde se refirió a la Historia de los Mundiales y en esa oportunidad, que fue el día previo a la puesta en marcha del Mundial de México, dejó conceptos claros sobre las posibilidades que tenía la Selección Nacional, por entonces cargada de críticas y la segunda vez que contamos con su presencia, fue en el 2000, dando una conferencia en el Club Ciudad de Campana, en ocasión de la realización de la Copa DST por parte de la Empresa Siderca.
Sin lugar a dudas son muchos los recuerdos que tengo del Maestro, sintiendo la pena de no haber podido estar presente en la despedida, que el periodismo le dio a uno de sus símbolos el sábado pasado en el Cementerio de la Chacarita.
Por: Oscar A. Díaz.



