Una alumna de San Miguel de Estado y Políticas Sociales de la Universidad Nacional de Luján me preguntó: ¿Cómo puede ser profesor que la economía crezca al 9% en términos de PBI anual y yo sigo viendo indigentes y pobres, incluso en algunos casos más que antes?. La respuesta obvia era la clásica. El problema es la distribución del ingreso, la ausencia de políticas sociales universales, etc.. Pero después me quedé pensando para imaginar un escenario más esperanzador para completar la respuesta a esta adolescente de 19 años y no encontré ningún argumento posible para esta nueva realidad social que nos depara en nuestro país.
En verdad, no encontré respuestas ni posibles soluciones en el corto plazo, al menos en este esquema político e institucional. El Estado Nacional tiene en su poder un "Gotero Gigante" y desparrama gotas de felicidad o bienestar por doquier. Un subsidio acá, otro más allá, pero en un camino largo que baja y se pierde. Basta recorrer el gran Buenos Aires, el NOA, el NEA el cuál estoy conociendo en profundidad ahora a partir de unos trabajos desarrollados en el interior del Chaco, y cada vez la foto de la realidad es más parecida.
La peor herencia de la economía globalizada a partir de los 90´ es la inmensa concentración de riqueza, de espacios comerciales y productivos, de decisiones de inversores y accionistas que no crean nuevos mercados, sino que avanzan sobre los pequeños productores "robándoles" día a día su pequeño espacio de participación e integración económica.
El modelo post devaluación profundizó aún más esta concentración. Si bien es cierto que se incorporaron nuevos obreros y empleados a la economía formal e informal, especialmente en las economías regionales o en microrregiones como la nuestra, la distancia entre el que más tiene y el que menos tiene es por demás de alarmante.
La buena noticia es en todo caso, la recuperación de la intervención del Estado en todos sus niveles, con mayor capacidad de acción y decisión para el diseño de políticas de desarrollo.
Ahora bien, la pregunta es: ¿Puede un "gotero gigante" además de alinear a Gobernadores, Intendentes y dirigentes por los importantes recursos que aparecen en sus gotas, llenar de agua todo lo seco que quedaron los bolsillos de millones de argentinos?.
La respuesta es No. Alivia un poco la lluvia, pero es imprescindible construir embalses y lagunas "artificiales" para que muchos puedan ir a beber del agua ahorrada.
Los pequeños emprendedores, autoempleados, mutuales serias, cooperativas serias, son mucho mas importantes para la riqueza de nuestro pueblo de lo que imaginan muchos. Es en el fortalecimiento de la economía social dónde es posible encontrar una luz de esperanza en el futuro.
La "good gobernanza" se construye con un Estado Fuerte, Racional, pero no Omnipresente ni con un "Gran Gotero Nacional", sino generando ámbitos de negocios para las microempresas que es dónde trabajan el 50% de los argentinos. Defender el compre local, las redes asociativas, la cooperación y el autoempleo no son políticas focalizadas ni compensatorias, sino una estrategia posible en este estadío del capitalismo.
No va a ser cosa que la concepción napoleónica del Estado nos lleve a mirar dentro de poco algunos carteles en la vía pública que digan, como decía un chiste de la vieja y querida Revista Humor de otros años: "El Estado eliminó la Pobreza. Prohibido ser pobre".
Lic. Marcelo Busalacchi



