Buenos Aires, (NA)- Una baja de impuestos para productos de la canasta básica de alimentos y un amplio plan de obras públicas figuran en el plan económico que el presidente electo, Néstor Kirchner, piensa implementar durante la primera etapa de su gobierno.
Según se informó, Kirchner dispondría una reducción de los precios del pan y la leche, a través de una rebaja de la presión impositiva que pesa sobre la cadena productiva de ambos alimentos.
La intención oficial, de acuerdo con la información que trascendió, es reducir impuestos al consumo y a los bienes, otorgar un subsidio a la producción y posibilitar que las provincias implementen exenciones a tributos locales.
Esta iniciativa es analizada por técnicos de la Secretaría de Política Económica, que está a cargo de Oscar Tangelson, quien seguramente permanecerá en su puesto durante el nuevo gobierno.
Para el caso de la leche, una alternativa que se estudia para bajar precios es incorporar a las exenciones impositivas a las industrias químicas y plásticas que fabrican los envases para la venta minorista.
Otra posibilidad es brindar subsidios directos a los productores, con lo cual bajarían los precios al consumidor.
En cuanto al pan, la intención es homogeneizar la estructura tributaria que grava al pan, la harina y el trigo.
Sucede que mientras la venta final en panaderías está exenta de IVA, la harina es gravada con una tasa del 21 por ciento y el trigo con una tasa del 10,5 por ciento.
Si esto se concreta, señalaron fuentes gubernamentales, se abarataría el precio de la harina, alimento que es muy utilizado por los sectores de menores ingresos.
Por otra parte, el presidente electo tiene la intención de poner en marcha un plan de obras públicas que contempla inversiones por 9 mil millones de pesos durante el primer año de gobierno, que en una segunda etapa podría movilizar unos 21 mil millones de pesos anuales.
El financiamiento de las obras previstas, entre las cuales se encuentran viviendas, caminos, tareas de prevención de inundaciones y redes ferroviarias, se originaría en varias áreas que ya estarían predeterminadas.
Esas partidas de dinero provendrían de las arcas públicas y de aportes privados voluntarios o forzosos, según indicó ayer un diario porteño. Entre los aportantes privados, el Gobierno recurriría a las AFJP y a las empresas más poderosas del país, que podrían financiar a largo plazo una parte de las obras.
La intención del próximo gobierno es que la inversión pública como porción del PBI aumente del 0,5 al 3 por ciento.
Durante la campaña electoral, Kirchner prometió construir 3 millones de viviendas y financiar las obras de contención de inundaciones con fondos excedentes que generen las centrales hidroeléctricas Salto Grande y Yaciretá y las atómicas.
También se creará un Fondo Federal de Infraestructura Portuaria; se formará una flota mercante nacional; se reestructurará la empresa LADE (Líneas Aéreas del Estado) para el transporte de cargas regionales y se reasignarán los recursos del Sistema de Infraestructura del Transporte para mejorar la red ferroviaria.



