Es viernes cuando escribo y hay una tristeza fuerte porque perdió Argentina en el mundial de fútbol y que ya para cuando llegue esto a tus manos estaremos mejor y es duro porque a mi no me interesa mucho el tema pero cuando está nuestra gente poniendo todo como lo hicieron nuestros jugadores a uno se le arruga el corazón y no me puedo imaginar como estan los fanáticos que han estado siguiendo no solo a los nuestros sino todos los partidos que se jugaron, cosa que a mi no me gustaba mucho pero me lo tuve que bancar.
Me resulta algo increíble la actitud de la gente luego de cada partido, ya que todos los que pudimos salimos a la calle con inmensa alegría, niños chiquitos con esas cornetas gigantes y los grandes largaban al aire toda su energía ante el triunfo, logrando unidad entre todos como nunca, lo que puede el futbol, unirnos, y eso es algo maravilloso, estábamos mezclados y contentos, todo lo contrario de lo que sucedía mientras se transmitía, el partido, que no encontrabas a nadie en la calle ni caminando ni en vehículos, un silencio que asustaba, o al menor impresionaba un poco, para luego explotar como decíamos antes.
Que extraños somos! tal vez para otra cosa nos dividimos; no somos solidarios, o ni siquiera nos interesamos por algún tema, pero llega el futbol y todo cambia para bien, estamos orgullosos de ser argentinos, adorando a quienes nos hacen sentir importantes al menos fueron algunas veces que nos sentimos bien, gracias a ellos y fue una lástima que se terminara tan pronto, realmente y volver a la rutina, que no es precisamente lo que mas le gusta a todos.
Bueno ya está, ya pasó y este año me pareció más eufórico que otras veces y según he oido por ahí los jugadores se han ganado el cariño de los hinchas porque parece ser que son muchachos macanudos, dignos del cariño de la gente, no solo por como son sino porque fueron buenos jugadores y sepan, ya que se habrán dado cuenta que no entiendo un pomo de futbol, pero valía la pena seguirlos.
No puedo dejar de repetir qué lástima! Ojalá que esa enorme hermandad que tuvimos los argentinos por el futbol pudieramos volcarla a la vida cotidiana, a los problemas de todos, y hacerlo con alegría y solidaridad y porque no, con cariño, sin tristeza y ganas de vivir junto en las buenas y en las malas y esto fue un ejemplo de que se puede, mirá que sería lindo.
Les mando un abrazo de oso para todos y hasta pronto, si Dios quiere.
Chau
Marta Chaile



