Buenos Aires (Especial para NA por Luis A. Gramuglia) -- Los dirigentes de las entidades del agro recibieron la confirmación del gobierno de que no aumentarán las retenciones a las exportaciones.
Hubo versiones en tal sentido que provocaron escozor entre los productores.
El gobierno quería utilizar esa herramienta como un mecanismo de control de precios la cual, finalmente, fue desechada haciendo prevalecer el sentido común por sobre cualquier intento fiscalista.
Hubiera sido una decisión disparatada producto de la incapacidad oficial para resolver el problema del gasto.
Apropiarse de parte de la renta agrícola constituye un desatino en momentos en que la producción agropecuaria se está recuperando en términos generales.
Resulta inadmisible que los funcionarios apelen a este recurso cada vez que hay que atender un problema de caja.
Mejor sería que los esfuerzos se encaminen a producir cambios de fondo sin duda más beneficiosos para el conjunto de la sociedad.
Allí está el caso del IVA diferencial que las entidades del campo rechazaron por su efecto distorsivo.
No es este el instrumento idóneo para combatir la evasión en el agro. Acá la cuestión tiene que ver con la discusión de una reforma tributaria integral que involucre a todos los miembros de la cadena productiva.
Y de estos temas no se habla, o se habla poco.
Para una buena gestión administrativa es aconsejable contar con un esquema impositivo sencillo, justo, sin tanta complicación.
No se escucha de parte de los precandidatos que exista algún estudio serio que atienda esa problemática.
Cuando falta tan poco para las elecciones, sería bueno que quienes aspiran a gobernar el país expliciten su programa, pero no exponiendo promesas vacías sino propuestas concretas.
Otro de los temas que deben ser analizados seriamente es el que tiene que ver con la condición hídrica.
Sobre el particular, la Sociedad Rural de Junín manifestó su inquietud ante la realidad de una mayor entrada de agua desde el oeste (Cañada de las Horquetas) y desde el norte (río Salado) "que producirá ingresos extraordinarioas de la misma a nuestras lagunas con niveles muy altos en relación a los históricos".
También es complicada la situación en Rojas donde una superficie importante de ese distrito permanece bajo las aguas.
Expertos han confirmado que la mayor parte del agua viene de la cuenca de Colón, a la que se suma otra cantidad aportada por el arroyo Saladillo.
La complicación hídrica en la región del Salado no es nueva.
Existe consenso acerca de la necesidad de realizar obras que sirvan para atenuar los efectos de un fenómeno que provoca fuertes pérdidas agropecuarias.
Lo que no se hace desde el Estado, se realiza en forma anárquica en cada distrito y esto ocasiona más perjuicios que soluciones prácticas.
El "sálvese quien pueda" puede resultar nefasto a la hora de evaluar los resultados.



