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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 18/abr/2006 de La Auténtica Defensa.

Un lanzamiento con nerviosas contramarchas
por Marisa Alvarez




Buenos Aires (Especial para NA, por Marisa Alvarez) -- Si en algún lugar tienen claro que Néstor Kirchner ha prohibido "adelantar los tiempos" -formalizar lanzamientos en la carrera por la sucesión bonaerense- es en la Gobernación. Fue Felipe Solá quien planteó en la Casa Rosada que algunos movimientos en ese sentido "perturbaban" su gestión.

Sin embargo, no es la Gobernación el ámbito donde mejor se controlen las ansiedades. En la semana que pasó, Solá se subió a un palco instalado frente a la Gobernación, en la Plaza San Martín, y habló ante una multitud, en un acto "sorpresivo" -que no es lo mismo, por supuesto, que "no organizado"- cargado de señales en una clara dirección: cantar "presente" en la pelea por la Gobernación 2007.

Hace ya tiempo que en los laboratorios de la Gobernación se definió que "Solá debe encabezar un proyecto político propio, que alcance la solidez suficiente como para permitirle, llegado el momento, influir en la elección del candidato a gobernador del Frente para la Victoria, y conversar sobre su propio destino".

Así lo explican quienes trabajan en la construcción de ese proyecto, desde una admisión: el felipismo se evaporó como armado con identidad propia, horas después de los comicios de octubre, cuando todos los que se cobijaron bajo el conglomerado oficialista pasaron a reconocer un único y excluyente jefe, el Presidente.

"Empezar de nuevo" es entonces la consigna, con un esquema que tenga anclaje esencial en la gestión de gobierno.Desde una segunda admisión que en el oficialismo tiene ya carácter de axioma -al candidato a gobernador bonaerense lo pondrá Kirchner-, en la Gobernación creen que todavía pueden dar batalla

para que, "al menos, la opinión de Felipe sea tenida en cuenta". Y para eso, claro, "tiene que tener un candidato propio para llevar a la mesa de negociación", según el planteo estratégico salido de algún despacho del Palacio de Gobierno que ya fue aceptado por Solá. Los realistas agregan: "Aunque más no sea, para ejercer un poder de veto" mientras otros se ilusionan con "algo más".

En buena parte del kirchnerismo bonaerense (peronista o no) se descree absolutamente de que el Presidente vaya a consultar con alguien más (que no sea su estrecho e histórico entorno patagónico) la designación del candidato para la Provincia. Pero cerca de Solá se aferran a la alternativa bajo diseño, como "la única posibilidad de darle continuidad" al proceso iniciado a fines del 2004, cuando la Gobernación resolvió divorciarse del peronismo bonaerense.

Desarrollada hasta ahora sólo en niveles subterráneos, esa jugada se explayó por primera vez en la superficie el martes pasado, cuando Solá se subió a un palco en la Plaza San Martín.Fue, sin embargo, una movida dominada por nerviosas marchas y contramarchas, sobre cuánto exponer públicamente, que se mantuvieron hasta el último minuto.

EN MARCHA

La excusa de esa demostración de fuerza fue la firma de convenios de varios ministerios bonaerenses con los ex grupos piqueteros sumados al oficialismo desde el 2003 y reconvertidos en las llamadas organizaciones sociales, entre ellas el Movimiento Evita que lidera el vicejefe de Gabinete de Solá, Emilio Pérsico; el grupo Barrios de Pie que conduce Jorge Ceballos (funcionario nacional); y la FTV de Luis D´Elía (también funcionario nacional), entre otros.

Pudo ser un acto de gobierno más, como tantos otros. De hecho, ministros y dirigentes sociales firmaron los convenios en salones de la Gobernación y Solá ni siquiera participó de esa ceremonia. Pero la movida institucional tenía esta vez elementos inéditos.

Los beneficiarios de las medidas suscriptas esa tarde concentraron en Plaza San Martín a unos 5 mil manifestantes, prolijamente ubicados en torno de un palco que, de espaldas a la Gobernación, mostraba una cuidada escenografía: fondo negro, tres banderas argentinas y un escudo de la Provincia. Hubo, así, un elemento que, por ausencia, también formó parte del decorado: la bandera bonaerense -creada durante la gestión de Eduardo Duhalde- no flameó en ese palco.

En un hecho totalmente atípico en sus cuatro años de gestión en torno de actos institucionales, a esa tarima se subió Solá, para desgranar un discurso básicamente orientado a inscribir su proyecto en el del Presidente, pero a subrayar también su gestión de gobierno, sus logros y su ensamble con un pensamiento político que se ocupó de diferenciar -como en los momentos más álgidos de la campaña del 2005- del peronismo bonaerense. Orientado a "marcar la cancha", como diría algún alto funcionario mientras lo escuchaba.

LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

Pero si hubo una señal que nadie pudo dejar de leer (aunque algunos prefieran no hacerlo) fue la selección que determinó quiénes compartirían el palco con Solá. En la tarima, por lo pronto, se ubicaron los dirigentes de los grupos ex piqueteros que aportaron la movilización, convertidos en sus socios políticos en la nueva porfía y parte sustancial de su nuevo armado. Y flanqueando a Solá, aparecieron el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Mario Oporto. El resto del gabinete provincial siguió el acto desde abajo, conformando la primera fila (aunque con asientos) de la manifestación. Nadie en la Gobernación quiso explicar porqué Solá "privilegió" a esos dos ministros en la ocasión. Si por el aporte de sus carteras a las políticas de "articulación" con las organizaciones sociales hubiera sido, tendrían que haber estado también los titulares de Educación, Desarrollo Humano, Seguridad, Justicia y Obras y Servicios Públicos. Todos ellos firmaron convenios esa tarde y algunos con aportes interesantes: Eduardo Sícaro se comprometió a crear en su ministerio "un espacio" para una especie de "coordinación de obras populares" y Varela otorgará los fondos necesarios para que las cooperativas que hacen los guardapolvos (que compra Educación) puedan adquirir máquinas y equipamientos.

Los observadores, en verdad, no necesitaron explicaciones sobre esa "selección". Randazzo y Oporto son -con fuertes diferencias de recursos políticos, ímpetus y estilos de construcción- los dos integrantes del gabinete de Solá que "quieren ser" candidatos a gobernador en el 2007.

EL CANDIDATO

La presentación de los preaspirantes fue, en sí misma, una de las señales más fuertes del acto inédito. Sin embargo, la duplicación no debería llamar a confusión. Fue una especie de "decisión salomónica" tomada a último momento, cuando se rebobinó la intención original de plantear con bastante menos sutileza algo así como "este proyecto, que encabeza Solá, tiene candidato". Y es uno solo.

Es que hasta minutos antes de que comenzara efectivamente el acto, no había fuente oficial que no avisara que iba a haber dos oradores: Solá y Randazzo. Sólo el temor de que la Casa Rosada reaccionara a lo que iba a ser, inequívocamente, el lanzamiento informal de la candidatura del ministro de Gobierno, pudo más, a último momento, que la ansiedad de poner en marcha de una vez todo el "operativo instalación".

Operativo que al final se lanzó por la mitad, algo así como "Solá como conductor de un proyecto que quiere figurar en la carrera 2007, sí", "Randazzo candidato, todavía no", en lo que a instalaciones hacia afuera se refiere. Porque puertas adentro, la Gobernación hace rato que desarrolla un trabajo muy fuerte de alineamiento de la propia tropa con el proyecto "Randazzo gobernador".

500 MILLONES MENOS

En otro orden, la negociación del gobierno bonaerense con el nacional por el financiamiento de las deudas que la Provincia debería cancelar este año ya está virtualmente cerrada. El anuncio se concretaría pronto y no cubriría las expectativas que la administración de Solá alentó (y expresó en el Presupuesto provincial que se votó a fin de año en la Legislatura).

Según fuentes seguras, el préstamo que la Nación otorgará a la Provincia para saldar deudas con la propia Nación (una manera de pasar las obligaciones para otro año, en rigor) rondará los 2 mil millones de pesos; a 500 millones de distancia de lo que el gobierno bonaerense pidió en base a sus cálculos sobre ingresos versus gastos operativos y gastos financieros.

¿Y la diferencia de dónde saldrá? Solá habría recibido alguna señal de que, "en caso de emergencia, podría contar con asistencia extra". Sólo en caso de emergencia.


 
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