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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 24/mar/2006 de La Auténtica Defensa.

24 de marzo de 1976 / 24 de marzo de 2006
A 30 años del Golpe, Campana todavía busca justicia
Más de 70 vecinos fueron desaparecidos en los primeros meses del gobierno de Videla. Una causa investigada actualmente por la justicia Federal probó la existencia de Centros Clandestinos de Detención en Campana y la zona, y ahora intentará avanzar sobre los responsables y la búsqueda de algunos de los cuerpos de las victimas.




"Es este 1976, el año en que son desaparecidos veinticinco ciudadanos en Campana de diferente extracción y actividad: obreros, profesionales, gremialista, ciudadanos sin militancia que eran "chupados" en sus casas, sus lugares de trabajo o en la calle en operativos clandestinos que implicaban, en general, el paso de los detenidos por la Comisaría de Campana y el Tolueno, donde estaba el ÁC-400, donde empezaba el suplicio y el mundo se empezaba a reducir a cuatro paredes estrechas para los que sobrevivían a los brutales momentos iniciales.

Ni siquiera el interés que tomaron en algunos casos particulares funcionarios judiciales, ni la concreción de entrevistas con "responsables" del AC-400, ni los "habeas corpus"presentados por diligentes abogados, lograron surtir algún tipo de efecto en un esquema represivo que, en general, el común de la gente de Campana desconocía en sus alcances y en sus efectos que tendían a negar las "desapariciones", no creyendo lo que podían escuchar o, simplemente, refugiándose en el "por algo será", que había calado en un imaginario colectivo hegemonizado por el "bloque civil", sus portavoces "mediáticos" y la opinión de "ínclitos" ciudadanos que reforzaban tales aseveraciones. Lo cual no fue obstáculo para que, por ejemplo, un directivo de la Escuela Normal (la docente Margarita de Magrini) lograra que el responsable del ÁC-400 (tte.crel. Márquez) recibiera a uno de los familiares de desaparecidos (de José R. Amarilla) para tratar de interesarlo en el destino que había sufrido su familiar desde la terrible noche del 06/10/76, cuando "allanaron" la vivienda en la que vivía con su hermano (Rodolfo), de donde fueron "chupados", logrando "zafar" por milagro Rodolfo, luego de haber sido detenido y de haberse simulado su "ejecución" por la zona de Luján; siendo desaparecido su hermano que, aunque se desalentaron esperanzas sobre su destino por parte del militar en Tolueno, fue visto por otros detenidos en la Comisaría de Campana en noviembre de 1978; de todas formas, además de la terrible situación que debían afrontar los familiares de desaparecidos estaba la actitud seguida (por ejemplo) en el caso que referimos, con la presentación y realización de notas y reclamos ante las embajadas de Francia, EUA, México, la OEA o la ONU, tanto como la citación para identificar un cuerpo (a pocos días de la entrevista en Tolueno) vestido con ropas de trabajo de Dalmine; situación esta que sirve para enmarcar a los meses de septiembre y octubre de 1976 en una ciudad de Campana que continúa siendo violada en lo que a preservación de derechos civiles se refiere y que se extiende con los tentáculos de la represión a barrios como Lubo donde la militancia social de base tiene trabajo y consenso, lo cual no impediría que la brutalidad de la impunidad se "chupara", entre otras personas, a Ana Barrera (11/09/76), arrancándola en plena noche de su propia casa, en la cual aún la siguen esperando y no la olvidan.

Ni la "tranquilidad" pueblerina que se distendía los fines de semana en el cine Campana, en la pizzería "Mar del Plata", la parrilla "El viejo Zoilo" o en la música de "Sarao", "Soko´s", "Tropicana" o "Tabasco", podían ocultar o resumir el temor de muchos ciudadanos frente al funcionamiento del aparato represivo que lenta y ocultamente se iba conformando en un entramado que se tejía también con la connivencia de sectores empresariales para los que la "mano dura" resultaba una elección que les solucionaría problemas gremiales y que no impediría que impusieran sus criterios en las líneas de producción.

En sentido paralelo, se movían militantes que ya sospechaban o sabían que figuraban en las tristemente célebres "listas", en las que se apuntaba también a aquellos que no tenían militancia "orgánica",pero que merced a que su ficha de "inteligencia" estuviera en poder de alguno de los organismos de seguridad, donde más de uno figuraba por lo menos como "activista revoltoso-peligroso", lo que (de conocerse el tema) implicaba estar preparado para lo peor que en muchos casos significó la brutal imposición del exilio, que sumada a la desazón que provocaba la caída de otros militantes que buscaban refugio para ser "aguantados" el tiempo que se pudiese en casas o departamentos de amigos, por ejemplo, en Buenos Aires que, más de una vez, eran localizados por fuerzas de seguridad o "encapuchados" que "reventaban" los lugares que servían de resguardo para gente de Campana que era perseguida y no había resuelto todavía irse o buscar quedarse.

Pero es en el primer mes de septiembre del Proceso que en Campana se registra la mayor cantidad de gente desaparecida de todos los años de dictadura; probablemente (entre otras razones) haya influido en el recrudecimiento represivo de ese momento, las alternativas que generaron los paros parciales y quite de colaboración que los obreros de la industria automotriz venían llevando a cabo y que implicaron la aplicación de la ley 21.400 de Seguridad Industrial que incluía a empresas de la zona; debiendo considerarse además la posibilidad de que las fuerzas represivas "trabajaron" con más intensidad esta zona que fuera denominada desde años antes como el "Cordón Rojo de la Ribera del Paraná", que anticipara la actuación operativa del Ejército, junto a la Triple A, desde tiempos anteriores al golpe". Este relato corresponde al libro "Sobre ausencias y exilios" de los investigadores Miguel Di Fino, Soledad Sadonio, y Ariel Núñez, el único trabajo en donde se recopila lo sucedido en Campana durante la última dictadura.

En la división establecida por los militares luego del Golpe del 24 de marzo, Campana formaba parte de la Zona 4, que estaba a cargo del Comando de Institutos Militares, con asiento en Campo de Mayo, al igual que Zárate y Escobar entre otras ciudades. A cargo de esta zona estaba el general Santiago Omar Riveros -actualmente en libertad, luego de pasar solo un año de prisión domiciliaria-, quien comandó la desaparición sistemática de más de 70 vecinos en esos primeros meses de dictadura. Otros cientos fueron torturados y sufrieron vejámenes, pero lograron salvar sus vidas. Muchos otros debieron exiliarse en países como España o Italia.

Los Centros Clandestinos

En la causa que actualmente se instruye en la justicia Federal local quedó probada la existencia en Campana de cuatro Centros Clandestinos de Detención (CCD) se trata de la ex fábrica de Tolueno sintético, el predio del ex Tiro Federal, la Reserva de Otamendi y la comisaría local.

Los estremecedores relatos de varios testigos que se presentaron en la causa y los posteriores reconocimientos que realizaron de los lugares, dejó al descubierto como el horror estaba en nuestra ciudad a metros de nuestras narices. Allí se torturaba, se violaba y se asesinaba, no solo a gente de acá sino otros traídos de distintas zonas. En el caso particular de la comisaría local aún hoy se conserva el lugar -un entrepiso- en donde se sospecha que se realizaban las torturas, allí hasta hace pocos años, aún permanecían intactos los vestigios del terror: en las paredes había anillos de donde se colgaba a las personas durante la tortura.

Aun pendiente, en la causa, está la búsqueda de los cuerpos de los desaparecidos. Los testimonios de testigos de la época aseguran que habría cuerpos enterrados en el predio del ex Tiro Federal, en donde aún se espera que se comience la excavación. También en diciembre pasado algunos testigos reconocieron una zona del cementerio local en donde habría fosas comunes de NN desaparecidos. La justicia aguarda que la municipalidad entregue los libros de registro de ingreso de fallecidos, en donde en los "años negros" figuran cientos de ingresos de NN. Llegado el momento la búsqueda y las excavaciones podrían extenderse a otros lugares como por ejemplo sectores de la Reserva de Otamendi y otros sectores aledaños a la ruta 9.


 
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