El envío de cocaína a Europa desde puertos argentinos creció sustancialmente ya que en los últimos once meses fueron secuestrados más de 2.600 kilos de esa droga cuando estaban a punto de ser embarcados o cuando ya habían llegado a destino, según se informó ayer.
Los investigadores expresaron su preocupación ya que sólo se logra secuestrar entre el 7 y el 10 por ciento de la droga que se trafica.
Según publicó en su edición de ayer un matutino porteño, esta situación demostró que el envío a Europa desde puertos argentinos de contenedores con grandes cargas de cocaína dejó de ser un hecho "excepcional".
De acuerdo con el informe, el traslado por rutas marítimas de los cargamentos se transformó en la novedad de los últimos dos años, aunque se trata de una modalidad que los narcotraficantes vienen usando desde hace décadas.
Hace dos años, el Departamento de Estado norteamericano había alertado esta situación, cuando en el capítulo referido a la Argentina del informe anual sobre narcotráfico señaló: "El método más importante para trasladar drogas desde la Argentina es mediante contenedores que pasan por el sistema marítimo argentino".
Desde aquel momento, la agencia estadounidense antidrogas (DEA) dio datos de inteligencia sobre esta modalidad pero los procedimientos no comenzaron hasta mediados del año pasado cuando, el 15 de mayo, la Policía Federal realizó la denominada "Operación Carbón Blanco", que permitió encontrar en el puerto de Valencia 300 kilos de cocaína escondidos en bolsas de carbón vegetal.
Pero la banda ya había fletado un barco que estaba en alta mar con otra carga, que fue decomisada el 19 de junio también en Valencia.
El resto del cargamento, unos 190 kilos, fueron encontrados en Capilla del Señor, antes de llegar a uno de los puertos de la Aduana de Campana para salir hacia Europa.
De esta manera, encontraron en Bélgica un cargamento de 500 kilos de cocaína que iban para Hungría y que habían salido de Buenos Aires.



