Buenos Aires, (Especial de NA por Martín Hermida)-La renegociación de la deuda externa, la cuestión Malvinas, el comercio exterior y la relación de la Argentina con la Unión Europea y los Estados Unidos se convirtieron en temas de discordia para los principales candidatos a la Presidencia, quienes ya trazaron sus estrategias para abordar esos puntos conflictivos en caso de que los votos les permitan llegar a la Casa Rosada.
Donde aparecen las mayores diferencias -de acuerdo con un sondeo realizado por Noticias Argentinas entre los principales referentes de cada los candidatos en estas cuestiones- es en el tema de la deuda, los intereses y la posible quita de capital, y en el modo de relacionarse con los Estados Unidos y Europa, aunque también aparecen opiniones diversas sobre la forma de abordar los demás puntos.
Entre los colaboradores del ex presidente Carlos Menem coinciden en que se debe "honrar la deuda" aunque se ingrese en un proceso de renegociación. "Ninguna quita de capital. Sí podemos hablar de plazos más largos para pagar y también de reducción de intereses", afirmó Jorge Raventos, hombre de consulta de Menem en materia de política exterior.
En las filas menemistas sostienen que se debe buscar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario y los demás organismos de crédito que permita reprogramar vencimientos por lo menos por tres años.
En ese sentido, Raventos remarcó: "Se está trabajando, con buena receptividad de parte de los organismos, y tal vez podría llegar no dinero fresco, pero sí fondos para sumar reservas".
Otro de los candidatos que tallan fuerte en estas horas, Ricardo López Murphy, también se inclina por una reestructuración que permita estirar plazos y lograr una menor tasa de interés, pero sus asesores -coincidiendo con los hombres de Menem- no quieren escuchar hablar por ahora de una eventual quita de capital. La posición que se ubica en las antípodas es la de Adolfo Rodríguez Saá.
Uno de sus colaboradores más estrechos en materia de política exterior, Jorge Rachid, señaló a NA: "Planteamos hacer una investigación profunda para determinar qué porción de la deuda es legítima y qué parte es ilegítima. Nadie en el mundo va a pagar algo que no debe ni va a estar abonando intereses de un capital que se desconoce".
En ese punto, los "adolfistas" plantean la necesidad de "transparentar y democratizar la información" -proponen la creación de una comisión especial que determine el monto "legítimo" de lo que se debe- y ser "muy enérgicos con los responsables del negociado de la deuda, uno de los más grandes de los últimos años".
Según Rachid, ya conversaron con representantes de organismos internacionales sobre ese tema "y lo han aceptado". En tanto, el propio Néstor Kirchner se encargó de señalar que, en caso de llegar a la Presidencia, pedirá a los organismos internacionales "quita de deuda, reprogramación de los intereses y reducción de los intereses".
En sus filas, incluso, señalan que el pedido de quita de capital que formularían podría llegar hasta el 50 por ciento.
En cuanto a la relación con Estados Unidos, el sector que impulsa un acercamiento mayor y sin medias tintas es el liderado por Menem.
El propio ex presidente, en un encuentro desarrollado la semana pasada con un grupo de empresarios nucleados en la Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana, planteó la necesidad de recrear "una sólida alianza" con el país del norte, al que considera como "el eje del actual sistema de poder mundial".
Al respecto, Raventos afirmó que durante los anteriores períodos de Menem en la Presidencia "no hubo un alineamiento automático con Estados Unidos, sino una alianza, y esa alianza es la que hay que mantener, porque un país aislado no va a ninguna parte".
Entre los hombres de Kirchner, Juan Pablo Lohlé, su máximo referente en materia de política exterior, aseguró que en caso de llegar a la Casa Rosada habrá "una relación racional, previsible y de respeto mutuo en cuanto a los intereses nacionales de cada uno". Y se pronunció a favor de "aumentar las relaciones e impulsar un mayor grado de cooperación política, técnica y económica".
Desde las filas de Rodríguez Saá, Rachid señaló: "Se va a plantear una relación de profundo respeto, pero desde la profundización del marco latinoamericano.
Desde allí queremos conversar y ponernos de acuerdo defendiendo los intereses argentinos, algo que se ha abandonado en la política exterior de los últimos 25 años". La cuestión Malvinas también genera sutiles diferencias, en especial a partir de las propuestas del entorno de Menem.
Si bien impulsan una negociación bilateral sólo con Gran Bretaña, afirman que "hay que abrir un período de intercambio con los malvinenses", y consideran que los isleños, aunque no tengan un "lugar jurídico" en las conversaciones, son una parte "esencial". "Aunque no se los incluya jurídicamente, sería necio pensar que cualquier Parlamento británico podría tomar una determinación con respecto a Malvinas si no tuviera a favor la opinión de los isleños, por más que sea dividida", señaló Raventos, recordando la "política de seducción" que encarnó durante la década pasada el entonces canciller Guido Di Tella.
Lohlé, en tanto, señaló que en un eventual gobierno de Kirchner el tema Malvinas tendrá "un eje diplomático" sustentado en acuerdos alcanzados "dentro de un marco de previsibilidad y racionalidad".
Luego de remarcar que el trabajo en torno a esa cuestión "no será tapa de los diarios", sostuvo que el tema "estará enmarcado en el Consejo de Descolonización de la ONU que se reúne todos los años".
Para Rodríguez Saá, habrá en un posible gobierno suyo "una enérgica política en todos los foros mundiales que implique una postura firme sobre la descolonización, y en ese marco se planteará el tema de la soberanía de Malvinas como un derecho básico".
Finalmente, tanto en las filas de Menem como en las de Rodríguez Saá y de Kirchner le atribuyen a la relación con la Unión Europea un rol importante -por ejemplo Lohlé plantea pedirle a los europeos asistencia para crear nuevas instituciones en el Mercosur-, aunque en el caso del ex presidente remarcan que también debe abrirse el juego hacia otros mercados, como China y las naciones de la cuenca del Pacífico, grandes demandantes de alimentos.
Pero entre los hombres de Rodríguez Saá reservan una "perla" sobre ese punto: "Queremos relaciones adultas de complementación -dijo Rachid- en las cuales podamos sentarnos conscientes de que se va a discutir el tema de las empresas privatizadas y se van a revisar contratos, aunque sin alterar los marcos jurídicos".



