InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
lunes, 28/sep/2026 - 02:11
 
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 27/abr/2003 de La Auténtica Defensa.

LOS COSTA ¿CONOCIERON LA CASA DE LOS COSTA?  
Escribe Oscar Alberto Serrano





La Casa de los Costa que los hermanos Eduardo y Luis Costa no conocieron (Foto gentileza de Alides Cruz.)

¡Aparente contrasentido! Por un lado queremos salvar el patrimonio ur-bano, que incluye esta joya que es la casa de la Niña de los Costa, y por otro buscamos desmitificar el inmueble de acontecimientos ficticios y alejar los fantasmas de personajes ajenos a sus salones, con lo cual en apariencia desca-lificamos y devolvemos a la incuria lo que decimos defender. No es así. De-bemos justipreciar lo que nos ha quedado sin quitar ni agregar nada. De otro modo sería un fraude.

Podrá sonar a paradoja y hasta odioso. Pero la actual "mansión de los fundadores" rara vez o nunca, según se mire, albergó a sus fundadores (y si lo hizo, dicho hospedaje fue efímero y tangencial). Pasemos a demostrarlo con más sentido común que argumentos rebuscados.

Eduardo Costa sólo conoció la casa múltiple que estaba entre Colón y Moreno, luego Lorelei. Es probable que Eduardo observara y hasta visitara casualmente la planta baja de la casa que aún se conserva, pero nunca vivió allí, ni se hospedó. Esta edificación, junto con el primitivo talar y otros in-muebles de propiedad de los Costa, estuvo casi siempre arrendada, aunque cueste imaginarlo a los que siempre creyeron estar frente a la casa de fundado-res supuestamente local-residentes.

En 1875 Melitón Panelo ocupaba gran parte de los campos de Campana, al punto que el agrimensor Chapeaurroge al trazar el plano de la ciudad lo hizo hasta la calle Estrada, y desde la calle Moreno hacia el oeste, porque más allá seguían los terrenos arrendados a este señor Panelo. ¿A qué viene esto? Vea-mos todos lo elementos que disponemos y agrupémoslos de otra manera.

Según Fumiére la planta baja comenzó a construirse "antes de la funda-ción del pueblo", esto es con anterioridad a 1875, imprecisión que nos denun-cia la falta de datos concretos sobre el particular que padece. (Aproximada-mente en 1873, coincide Sinay en su libro Vida de Luis Costa, pero no olvi-demos que la fuente de Sinay es el mismo Fumiére, con lo cual seguimos en penumbras.). Supongamos acertado por un momento el año de 1873, que sin embargo nos parece muy temprano, y aceptemos que la familia Costa pudo habitar este proto-edificio algunos días corridos, durante el verano. Estamos hablando del primitivo edificio de una sola planta, con galería sostenida por columnas redondas (que se levantó junto al viejo casco o viejo talar, luego demolido por razones de loteo.)

Cabe otra sospecha: ¿Y si los Costa lo alquilaron desde el vamos a de-terminados terratenientes, es decir de 1873 a 1883? Lo concreto, es que no hay evidencias de que la planta baja estuviese edificada en la década que va de 1873 a 1883. Lo que sabemos con certeza, es que desde 1883, fecha probable de terminación del edificio de una planta, éste es arrendado a Melitón Panelo para morada de su capataz Ruiz. Lo demás es leyenda. El contrato con Panelo se extiende hasta 1888, año en que en que si bien vence el mencionado acuer-do, el capataz continua habitando el inmueble hasta 1890. De esta época en adelante la mansión (en realidad se trata sólo de la planta baja, recordemos que es lo único construido), permanece "deshabitada por algunos años", esto es hasta 1898, cuando Luis Costa arrienda el lugar a Germán Grimmer, para instalar allí el hotel Lorelei. No. Y no estamos equivocados. El famoso hotel primero estuvo en la planta baja de la actual casa de los Costa, y tal vez, con-juntamente, también ocupó el viejo talar que se erguía al costado. Pero en 1904 algo sucede con la casa que adquiere un inusitado protagonismo para doña Lina.

Soplan nuevos aires y Lina Echenagucía Miguens, ahora viuda de Cos-ta, viaja con sus hijas a Europa, pero antes de partir decide refaccionar el lu-gar. Para ello firma un convenio con Grimmer, y este debe abandonar la casa de los Costa y trasladarse a la residencia de Verano, construida en 1885, lugar en el que dicho hotel alcanzará fama y será característica distintiva de las ba-rrancas de Campana.

Cuando Lina Echenagucía y sus dos hijas regresan de un largo periplo por Europa, la casa de los Costa, la misma que hoy vemos en ruinas, estaba en todo su esplendor, recién terminada.

De modo que el actual edificio de la casa de los Costa (1904) nada tie-ne que ver con la construcción de planta baja que pudieron haber visitado Eduardo y Luis, esto por sencillas razones cronológicas: recordamos que Eduardo muere el 13 de julio de 1897 y Luis Costa fallece el 27 de febrero de 1902. Ninguno de los dos conoció la casa de alto que hoy tratamos y que pro-bablemente no está sobre la misma la planta baja que tal vez conocieron. Re-cordemos que para unificar la construccion se modificaron las columnas, el enlucido y hasta la disposicion de las aberturas. Pero es sospecha que tampoco los Costa (Luis & Eduardo) residieran en la planta baja: primero lo hicieron en el viejo talar y de allí pasaron a alojarse en el complejo habitacional que de-nominamos residencia de verano (Lorelei), siempre en estadías ocasionales, breves, circunstanciales, raras ¿se comprende?...

Más avanzado el siglo, la casa fue habitaba en forma casi permanente por la hija de Luis, la Niña de los Costa, es decir Sofía Lina (30.9.1875 al 3.5.1951), ésta sólo estaba de visita, porque ella "vivió en la metrópoli el am-biente refinado", en un ámbito que era "continuación de aquel que frecuenta-ba don Eduardo". La Niña retornaba a Campana al regreso de sus voyages, por el Viejo Mundo. Viajaba a Europa, tal como lo habían hecho sus antepasados, desde Pueyrredón, su abuelo Braulio, sus tíos, su madre doña Lina Echenagu-cía Miguenz (que llevó con ella, a París, un yaguareté enjaulado, como re-cuerdo de las pampas). Viajaban al extranjero por placer, pero más que nada porque legitimaba su condición distinguida, nobiliaria...

Con la muerte de Sofía, en 1951, se extingue el apellido de esta rama de los Costa, los hijos de María Luisa Costa Echenagucía, casada con Alberto Bracht, son los legítimos herederos. Luego de ofrecer a la comuna la mansión con todos su mobiliario, según me cuentan sin que me conste, los Bracht po-nen a remate la casa y sus muebles en 1958, y a partir de la fecha de su venta el edificio cae en un progresivo deterioro.

Después de 22 años de abandono, la Comisión Municipal de Estudios Archivo y Museo Histórico del Partido de Campana, logra que la Municipali-dad, adquiera la propiedad. "La comisión --apunta Alides Cruz-- estaba compuesta por Víctor Luis Capusso, Patricia Huarte de Balmaceda, Germán S. N. Groenenwoold, Alides P. Cruz, Eduardo Albo, Oscar Serrano, Aída J. N. de Códega, Ana Camezzana y Elida Mollo de Rossiter."

Eduardo y Luis ausentes sin aviso.


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-