Con una nutrida concurrencia de fieles se realizó en la parroquia catedral la Misa de domingo de Ramos, dando inicio así a las conmemoraciones de SEMANA SANTA. Una semana muy especial en que la tristeza desbordó los corazones heridos buscando en la Resurrección del Señor una nueva vida, de unidad, comprensión, paz y amor hacia el hermano más débil.
Mons. Rey dirigió al pueblo de Dios estas palabras: "Hoy nuestro mundo está como herido por tantos males, por tantas desigualdades, por tantas angustias y nosotros como creyentes tenemos la misión de acompañar a los que sufren como el Cirineo, alentarlos, ayudarlos, consolarlos porque esto es lo que nos ha enseñado Jesús".
También se hizo referencia a la Primera Lectura de un pasaje del profeta Isaías, que presenta al Mesías como Servidor, ese servidor aparece escuchando atentamente la Palabra del Señor, escucha la Palabra para convertirse en servidor de la Palabra, en profeta de Dios, en el que va a proclamar el mensaje del Señor. Posteriormente en la segunda lectura San Pablo en la carta a los Filipenses, va a repetir que Jesús vivió en una actitud de servicio, era Dios y sin embargo vivió como un servidor, tomó la condición de los ciervos , en la última cena lavó los pies de los discípulos para enseñar a la iglesia que no debemos buscar los primeros puestos sino convertirnos en los servidores de todos".
El miércoles 16 se llevó a cabo la misa de los Santos Oleos, donde se consagran los Öleos para la administración de los Sacramentos, y también en esta oportunidad los sacerdotes de la Diócesis renuevan las promesas sacerdotales ante el obispo y el pueblo de Dios...
Estuvieron presentes los presbíteros de la diócesis que renovaron los compromisos contraídos en su Ordenación Sacerdotal.
Mons. Rey hizo un llamado muy particular, aprovechando la concurrencia de los sacerdotes de la diócesis y es que sean animadores de los animadores los que acompañen los que alienten, los que orienten en las actividades de la Asamblea Diocesana. "Esta convocatoria dice así: A los sacerdotes y diáconos, a las consagradas y consagrados y a todos los fieles de nuestra diócesis. La Carta Apostólica Novo Milenium Ine Unte, del Papa Juan Pablo II está llamada para ser a nuestra iglesia diocesana el sendero que orienta, que orienta todo nuestros esfuerzos evangelizadores y pastorales, en ella el Papa nos invita mirar hacia adelante y a remar mar adentro llena de urgencia evangelizadora nos convoca a realizar una programación pastoral eficaz en cada iglesia en particular, pero insistiendo en que se enraice en la contemplación, buscando ser antes de hacer pero también enraizados en la espiritualidad de la comunión".
En la Santa Misa del Jueves Santo se revivió los misterios de la Redención de Cristo, no siendo solamente una semana para recordar simplemente lo que ocurrió hace dos mil años, porque hoy se actualiza la Redención del Señor, hoy Jesús es nuestro Salvador nuestro redentor. En esta celebración litúrgica de la Cena del Señor, el señor Obispo repitió los gestos de amor y de servicio, que Jesús quizo dejar a su iglesia: en primer lugar la Eucaristía, que es un don para la Iglesia, el regalo de su presencia permanente entre nosotros en las especies del Pan y del Vino, también institiyó el ministerio sacerdotal, además repitió los gestos de Jesús: lavó los pies a los discípulos.
Expresó que "El Papa, ha firmado en Roma esta carta, la última carta del Papa a la Iglesia, hoy la ha firmado en Roma, para que nosotros volvamos a reflexiona sobre la Eucarístia, una carta hermosa que tiene como nombre "La Iglesia vive de la Eucaristia". El nos dice: "Hoy experimento la gracia de ofrecer a la Iglesia esta encíclica sobre la Eucaristia en el Jueves Santo de mi vigésimo quinto año de ministerio Pedrino, lo hago de corazón henchido de gratitud, desde hace mas de medio siglo, cada día a partir de Noviembre de mil novecientos cuarenta y seis en que celebré mi primera Misa en la Catedral de Cracovia". El Papa recuerda que durante todo este tiempo desde el dos de Noviembre de mil novecientos cuarenta y seis en que celebró su primera misa cada día pudo volver a renovar su Fé en el Pan y en el Vino Consagrados al divino caminante que un día se puso al lado de los dos discípulos de Emaus, para abrirles los ojos a la luz y el corazón a la esperanza".
En las solemnidad del Viernes Santo, se recordó el camino de la Cruz, el dolor y la esperanza, el sufrimiento y la muerte pero también se va a encontrar también la vida , la gloria de la Resurrección, porque en este camino de la Cruz, la última palabra no es el sufrimiento y la muerte sino Jesús Resucitado, Jesús viviente para siempre.
Como recuerdo del camino de Jesús hacia el Calvario se realizó el Vía Crucis desde la Parroquia Nuestra Sra. del Carmen hacía Catedral, repitiendo los pasos sufridos por Jesús en sus doce estaciones. Los mismos fueron dramatizados por jóvenes de la parroquia. La Procesión fue encabezada por el Pdre. Rufino Gimenez Fines acompañado por una concurrencia que rezó y pidió por sus intenciones particulares bajo una copiosa lluvia. En la catedral eran esperados por el señor obispo y el párroco Mons. Horacio Raljevic y acólitos.
Diciendo Gloria a Dios en las alturas y el gozo al cantar el Aleluya, porque Jesús ha Resucitado, se conmemora la Santa Misa de la Vigilia Pascual el sábado 19 a las 22 hs.
La celebración se inició en completa oscuridad, recordándonos las tinieblas, símbolo del pecado, símbolo del mal, pero luego se ha encendido el Cirio Pascual, que representa a Jesús Resucitado, Jesús vive en medio de su Iglesia.
Durante la celebración se realizó la bendición del Agua Bautismal y se renovó Promesas del Bautismo, recordando nuestra dichosa condición de hijos de Dios.
Con la presencia del intendente municipal Jorge Ruben Varela, la diputada provincial Stella Maris Giroldi, y demás autoridades se realizó la Santa Misa de Pascua de Resurrección presidida por el Sr. Obispo Mons. Rafael Rey, acompañados por los diáconos Ariel Luis Guzman, Ruben Hillario, Celestre Kosaros, Pdre. David, hno. Diego, ministros y acólito y como maestro de ceremonias Mons. Horacio Raljevic de la iglesia catedral.
MARITA CHESINI



