Buenos Aires (Especial para NA, por José Calero) -- Ahora que la economía parece recorrer un camino de crecimiento sostenido en algunas naciones latinoamericanas como la Argentina, los empresarios salieron a advertir que en la agenda de los Estados debe ocupar un lugar privilegiado atender la delicada situación social.
Casi medio millar de empresarios americanos que participaron esta semana en el Encuentro Hemisférico del Sector Privado coincidieron en formular ese pedido.
También recomendaron una mayor complementación entre el sector público y el privado.
Fue muy clara la insistencia empresaria en advertir la necesidad de que los beneficios del desarrollo económico lleguen también a los sectores más postergados.
Incluso, más de un propietario de empresas advirtió en ese encuentro que si no se mejora la distribución del ingreso, muchas economías pueden volverse inviables.
Para el sector privado, y también para varios mandatarios, cualquier atisbo de crecimiento puede quedar en la nada si no se atiende la situación de pobreza que afecta a millones de latinoamericanos, y que en la Argentina afecta casi a la mitad de la población.
En el concurrido Encuentro Hemisférico del Sector Privado realizado en un hotel de Puerto Madero, los empresarios solicitaron también más inversión en obras, y que desde el Estado se promueva al capital privado para facilitar la generación de empleo.
También hubo un claro mensaje para que se contrarresten focos de corrupción que, a juicio de los empresarios, todavía persisten en algunos sectores de la órbita pública.
Este foro convocado por la OEA estuvo capitaneado por Ernesto Gutiérrez, titular de Aeropuertos Argentina 2000, quien operó de enlace con el secretario de ese organismo, el chileno José Miguel Inzulza.
Los empresarios elaboraron un documento -elevado a los presidentes reunidos en Mar del Plata- en el cual alertaron sobre la necesidad de que los Estados promuevan ¨la realización de de rutas y autopistas¨, con el fin de mejorar la logística y poder concretar mejores negocios.
En el encuentro tuvo un rol muy activo también la Cámara Argentina de Comercio, cuyo titular, Carlos De la Vega, fue uno de los encargados de expresar la preocupación que tienen los empresarios por las dificultades en el frente social.
También quedó claro que desde el empresariado le están reclamando al presidente Néstor Kirchner una redefinición de los planes sociales.
Gutiérrez lo advirtió con claridad cuando dijo que la redistribución de la riqueza ¨no radica sólo en atender la pobreza con planes asistenciales, sino en estimular el desarrollo de la industria y generar trabajo genuino¨.
Por eso se puso tanto el acento en la necesidad de que exista un marco institucional adecuado para que los inversores encuentren el clima de negocios que los incentive a asumir el riesgo empresarial de invertir en un país.
Los precios
Buena parte de esa preocupación por la situación social está atada al comportamiento de los precios, ya que la inflación es uno de los factores que erosiona los bolsillos y sumerge en la pobreza a la gente.
Por eso, la siempre temida carrera loca entre precios y salarios siguió sobrevolando una semana que, si bien fue absorbida por la Cumbre de las Américas, confirmó que este fin de año no estará exento de sobresaltos en materia económica.
El gobierno tiene una necesidad imperiosa de impedir que los precios se salgan de control ante el incremento de la demanda, y por eso el equipo económico sigue preocupado en cómo hará para que en el 2006 el costo de vida no se ubique muy por encima del 10 por ciento.
Con el 0,8 por ciento que arrojó octubre, es un hecho que la inflación del 2005 terminará por encima del 11 por ciento en el marco de una economía en franca recuperación cuyos beneficios pueden licuarse por el alza de precios.
En este contexto, el dólar se tomó un respiro y, sin intervención del Banco Central, se reacomodó en torno de los 3 pesos.
Este nivel le resulta mucho más cómodo a un gobierno preocupado por limpiar de nubarrones las principales variables macroeconómicas.
El problema que se le presenta a la conducción económica está vinculado también con la época del año.
Noviembre siempre es un mes de precios en alza, pero más aún lo es diciembre, donde la proximidad de las Fiestas de fin de año lleva a la población a incrementar el consumo.
Por eso, toda la expectativa está puesta en qué ocurrirá con el costo de vida en el último bimestre del año.
Si la inflación mensual se mantiene en niveles inferiores al 1 por ciento, el gobierno podrá respirar aliviado.
Caso contrario, el año cerrará complicado en materia económica y obligará al equipo capitaneado por Roberto Lavagna a agudizar la inventiva a la hora de intentar poner en caja los precios.



