Una categórica derrota sufrió Villa Dálmine al perder por 4 a 0 ante Cañuelas, en un encuentro donde el equipo de nuestra ciudad cumplió uno de los peores partidos del torneo, siendo superado en todos los sectores de la cancha y fundamentalmente en defensa, donde la línea de tres que pretende imponer el técnico es una invitación para la ofensiva de los rivales y en este punto no estamos diciendo que ese esquema defensivo no funcione, sino que tal vez Villa Dálmine no tenga en su plantel a los hombres capaces de sostenerlo y hacer que dé los resultados esperados.
Pero bueno, las cosas están dadas de esta manera y no tenemos más remedio que aceptar las decisiones de quienes son los encargados de armar los esquemas, aunque ellos mismos hagan pensar, con todas las modificaciones que realizan de un partido a otro, que no están muy convencidos de las bondades del sistema.
Ayer Dálmine sorprendió mucho con la ausencia de Miguel Mendoza desde el arranque del partido, sorprendió un poco menos el ingreso de Monserrat y se notó la salida del equipo por lesión de Daniel Ielsich, que lo habíamos destacado en el anterior partido, como uno de los hombres que por su sacrificio, encajaba bien en la forma de jugar pretendida, porque ayudaba en defensa teniendo en claro la manera de relevar defensivamente y aportaba bastante en ofensiva.
También se notó ayer algo que venimos sosteniendo y es que los rivales del "violeta" ya saben como jugarle para desequilibrarlo defensivamente y eso se manifestaba desde el comienzo cuando el local se las ingeniaba para buscar la manera de desequilibrar numéricamente al fondo y ya a los 6 minutos Martinoni estrellaba un remate en el palo, que Chiurco despejó al córner y a los 10' llegó la apertura, nacida de un pelotazo largo de Ventoso, para que Martinoni le gane a los defensores y ante la salida de Giovini ponía el 1 a 0.
Tres minutos después otra vez un parante salvaba al campanense, ante un rechazo casi desesperado de Pereyra y a los '19 Cañuelas llegaba al segundo, mediante un imparable remate de Alcaráz en una buena contra.
El desconcierto del "violeta" se hizo manifiesto hasta que allá, por los '35 el local levantó el pie del acelerador y le permitió a Dálmine reaccionar creando un par de jugadas de riesgo, que sorpresivamente lo tuvieron a Rodolfo Carmarán como protagonista de ambas, primero rematando al segundo palo apenas desviado y luego llegando a buscar un centro de Castrellón que el arquero le arrebató antes que cabecee.
A los '34, para colmo de males, debió irse Hugo Giannabella al resentirse de su lesión y fue otra sorpresa que, ante la necesidad de reemplazarlo, ingresara Diego Carrizo. Porque ya se perdía por 2 a 0, en el banco estaba Mendoza y se necesitaban goles para intentar el descuento.
En el complemento arrancó jugando, entonces sí, el goleador, pero quién dejó el equipo fue Carmarán y uno debía preguntarse: Porqué ahora sí el delantero por un defensor y no antes, cuando debió irse Giannabella?. Para colmo a los tres minutos de juego Pedro Troglio, que trataba de colaborar en defensa ante la ausencia de Carmarán, cometió una falta que a criterio del árbitro mereció la amarilla y como ya estaba amonestado, debió irse expulsado y a partir de allí las cosas se le simplificaron al local, que con goles de Villalba a los '23 y David Loza a los '36, redondeó una histórica goleada al campeón del Apertura, para mejorar la anteúltima posición que ocupaba en la tabla y cortarle la racha del campanense, que otra vez desaprovecha la oportunidad de acercarse a la punta ante la caída, para nosotros previsible, del puntero Colegiales ante Acassuso.
CAÑUELAS: 4. Paz; Rodríguez, Ventoso, Duró ('75 Laza) y Sanabria; Leiva, Silva, Villalba y Alcaráz; Martinoni y Pardo ('66 Alegre). D.T.: Omar Gómez.
VILLA DALMINE: 0. Giovini; Pereyra, Giannabella ('34 Carrizo) y Carmarán ('45 Mendoza Basualdo, Ríos ('66 Suigo), Troglio (Exp. '48), Chiurco y Monserrat; Castrellón y Díaz. D.T.: Oscar Iparraguirre.
ARBITRO: Juan Carlos Moreno.



