Y pensar, en este momento, en lo que fue la excusa, la excusa para masacrar, para robar, para imponer nuevas ideas, y quién sabe cómo terminará todo este infierno. Pero... así es el ser humano por naturaleza, ¿no?. Capitalista. Imperialista. Al mismo tiempo que "afirma" que la guerra es inmoral, la necesita para obtener cada vez más poder, en su eterna sed de codicia.
Es la ley de la selva, el que tiene más fuerza, tiene más posibilidades de subsistir; y el más débil, tiene más posibilidades de ser comido. Como aquella antigua leyenda que cuenta que América fue descubierta por los españoles: ¡mentira!. América no necesitaba descubrirse ni "colonizarse", porque era un continente ya poblado y habitado por su gente nativa. Pero otra vez la misma historieta, los más grandes, los más fuertes, terminan obteniendo lo que quieren, y la historia, también se cuenta a su manera.
Sólo se necesita tener un lindo puesto, un poco arriba, en la escala jerárquica; para armarse de tantas necesidades innecesarias, de deseos que pueden matar pueblos enteros, que pueden hacer desaparecer sociedades y países. Así, como está sucediendo ahora con esta nueva guerra, producto de un pretexto del presidente de un país que mueve muchos hilos, que tiene mucho dinero, mucho poder, y que pudo llegar a esta situación límite sin que nadie pudiera hacer nada para impedirlo, aún cuando todo el mundo estaba en contra de esta idea. Ni siquiera las Naciones Unidas hicieron lo que les corresponde hacer, sólo dieron su opinión de rechazo frente a la posición de Estados Unidos, y listo, eso fue todo, se lavaron las manos olímpicamente.
¿Y quién va a poder frenar ahora a este pac-man gigante, que se creó a costa de la impotencia de países llamados "del tercer mundo" ?. Nosotros dejamos que este monstruo llegara a ser lo que hoy es, dejamos que nos comiera, que nos usara, que chupara de nuestra sangre, convirtiéndonos en el último orejón del tarro, o sea, en el último mundo.
Después de todo lo que estamos viviendo en estos días, de ver paso a paso la incondicional masacre del Medio Oriente, me gustaría saber si el mundo, o por lo menos Argentina, seguirá manteniendo relaciones parasitarias con el vecino del norte. ¿Los países tratarán de desprenderse del enorme de bandera estrellada? ¿O en su afán de subsistir con "ayuda" de un grande, dibujarán su propia muerte?. Nosotros lo estamos logrando, cada vez con menos tierras, cada día con más deudas impagables, dependiendo constantemente de un jugador que nos dejará en bancarrota, que cada minuto está más cerca de poseer todo, el país, los habitantes: nosotros. A no ser que cambiemos de jugada y dediquemos nuestro tiempo a buscar libertad, no deberle nada a nadie, recuperar lo perdido, cuidar lo que todavía nos queda... ¿imposible?, ya veremos los intentos y resultados en las ganas de los nuevos gobernantes de la celeste y blanca.
Entretanto, seguimos viendo los desastres que causa Estados Unidos, vemos la incapacidad del resto del mundo de detener lo inmoral, lo injusto, lo depravado; y seguimos en la cuerda floja de la libertad, sosteniendo una relación que nos debilita, tomando siempre el camino más fácil, evitando el más complicado, que sería... el divorcio estadounidense. Pero claro, es muy satisfactorio mantener "amistad" con el más poderoso, aunque debamos correr muchos riesgos, aún cuando nosotros mismos seamos parte de sus proyectos, convirtiéndonos en sus objetivos.
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Soledad Elías Leguizamón.



