Para quienes tuvieron la enorme fortuna de haber vivido las emociones que deparó el automovilismo campanense allá por los finales de la década de '50 y principios del '60, cuando se corrieron las competencias de la Limitada 27, primero en el circuito del Club Ciclista, después en la hoy Plaza 1º de Mayo y por último en el trazado construido por el Club Villa Dálmine, la emotiva jornada del pasado domingo, motorizada por los activos dirigentes del Club Primer Automóvil Argentino "Manuel Iglesias", fue gratamente nostalgiosa y tal como nos lo destacaba el Secretario de la entidad, Carlos Alberto Marino, fue un "volver a vivir", pleno de recuerdos y placenteros sentimientos.
En horas del mediodía se rindió un justo homenaje a los pilotos locales desaparecidos, depositándose una ofrenda floral en el Cementerio local. Allí estuvieron presentes las esposas de Juan Américo Cabrera, Alcides "Chulín" Fernández, José Kasianof y la hija de Don Ramón Carmona. Con sentidas palabras, el secretario de la entidad organizadora, destacó la trayectoria de todos ellos, grandes animadores de las carreras de la categoría.
Después, en las cómodas instalaciones del Club Villa Dálmine, se sirvió un almuerzo de camaradería que contó con la presencia de familiares de aquellos que ya no están en este mundo terrenal y de un selecto grupito de ex pilotos, encabezados por el legendario Sirio Lorenzetti, acompañado por Emilio Corral, José Brown y Jorge De Giacobbi.
Como no podía ser de otra manera, se asociaron a tan grato acontecimiento otros corredores, bravos contendientes entonces de nuestros representantes, como los hermanos Pavoni y Roberto Arrausi de Luján, Don Carlos Candal de Baradero y el siempre juvenil Osvaldo Ortensi de La Luisa, Arrecifes.
A propósito, ¿quién de los "Tuercas" campanenses no recuerda los memorables duelos protagonizados por Ortensi y el bahiense Alfredo Coronel en el circuito de Dálmine?. Fueron inolvidables tenidas mecánicas que aún hoy, al recordarlas, llenan de emoción.
Por supuesto que después del suculento asado servido gentilmente por el Club Primer Automóvil Argentino, la sobremesa cordial, distendida, fue el espacio propicio para desgranar mil recuerdos y anécdotas, casi todas ellas comenzaban con un: "¿Te acordás cuando...?".
Luego, por la tarde, la visita al Museo Municipal del Automóvil, donde familiares de "Chulín" Fernández proyectaron una película en Súper Ocho, de una competencia de la categoría, corrida en 1968 en Arrecifes y los festejos cuando Juan Américo Cabrera se despidió del automovilismo activo.
A todos los presentes se les entregó un pergamino recordatorio del acontecimiento y en el apretón de manos final, el de la despedida, quedó el compromiso cierto de todos los asistentes, de volver a repetir esta reunión, que de alguna forma sirve para mantener vivo recuerdos tan caros a nuestros sentimientos, promovidos por gente amiga que nos hizo vibrar en tantas jornadas de vértigo y ruido, acomañadas de aquel inconfundible olor acre que despedía la mezcla de nafta y aceite de ricino, que usaban aquellas "Cafeteras" inolvidables. Que se repita pronto.
En el Cementerio local fueron recordados los ex pilotos desaparecidos. El Secretario Carlos Marino fue el encargado de las emotivas palabras.



