YO, LA INVISIBLE
Si alguna vez se preguntan qué es la violencia contra las MUJERES, es importante que sepan que la primera forma de violencia fue la INVISIBILIZACIÓN. No ser oída, ni tenida en cuenta. No ser respetada. La O.M.S afirma que la violencia contra las mujeres es definida como toda acción u omisión voluntaria que afecte su dignidad, integridad física, sexual, psicológica y un largo etcétera. Entonces, es tan violento quien emite como quien omite e invisibiliza. En mi caso fui omitida por la justicia argentina, invisibilizada, ignorada, violentada y, sí hay algo que no puedo decir, en relación a mi causa, es que fui abusada, abusadxs fuimos todxs, yo fui VIOLADA. Violada por tres delincuentes, en mi lugar de trabajo. Tres contra una mujer con las manos atadas hacia atrás. Tres que no se turnaban para pegar y, uno de tres que mientras me violaba intentó un disparo en mi cabeza y el arma no se disparó. Tres que vieron que, lo que no haría la bala, en su recorrido, lo harían sus puños y patadas.
Cuando desperté no sabía si todo ese líquido que me rodeaba era orina o sangre. Y si la orina era mía o de ellos. Me arrastré hasta dar con mi ropa mojada y tocarme para saber si estaba entera, viva. Cuando me supe viva, recién pude respirar. Sin lugar a dudas la que se parase, esa mujer que se pusiera de pie, ya no volvería jamás a ser yo misma. Denuncié. Posiblemente uno de los tres violadores sería portador de V.I.H. Infectada o no, me estaba muriendo. El primer año del post ataque subí 90 kilos, nunca supe si necesité ganar peso para hacerme visible o quería morirme comiendo.
Hubo allanamientos positivos donde se secuestraron armas, pornografía, todo lo que me robaron, pasamontañas y probanzas suficientes. Pero aquí comienza el otro proceso, el de la tragedia judicial, el de la segunda y mucho más lesiva y dañina violencia: la de mi cuarto atacante: La Justicia Argentina. En primera instancia (cinco años después), la jueza dictó la absolución de los tres delincuentes, Artículo 13 de la Constitución, no se pudo romper la presunción de inocencia, aun cuando se dio por comprobada la materialidad de la violación grupal.
No alcanzaron los allanamientos positivos, no alcanzaron los pesados antecedentes delictivos. Nada alcanzó. Dos años después Cámara ratificó la absolución y así quedó para siempre. IMPUNIDAD ABSOLUTA PARA MI CAUSA. No alcanzaron las leyes preventivas, violadores libres, impunes, absueltos, sabiendo que podrían volver a torturar y a violar cuándo, dónde y cómo quisieran porque, si hay algo cierto, es que la Justicia los había declarado absueltos, "inocentes". Violadores que elijen violar y torturar porque la justicia los ampara.
Jamás en toda mi vida fui notificada del fallo y me coartaron la posibilidad de seguir peleando por mis derechos. Pasaron los años y el expediente se perdió en otros juzgados de otras ciudades. En marzo 2022 y después de muchas puertas golpeadas, por mi cuenta, tomé conocimiento del fallo. Toqué el expediente y lo pude oler: 2700 fojas de absoluta invisibilidad. 5 cuerpos de la justicia. Entre esos cuerpos el mío, violado por todos y vuelto a violar. Ese día comprendí que la violencia contra mi "integridad sexual" estaba en TODO.
¿Tan invisible fui? Hoy, en las calles de mí ciudad, me cruzo, cada tanto, a los jueces y con los delincuentes, las caras se mixturan, caminamos la misma calle. Yo, invisible.
Tortura, lesiones graves, privación ilegitima de la libertad, robo calificado agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma, violación... Y la única carátula que lleva mi causa es "Robo del automotor y violación". Si hoy me muero, moriré luchando para que El Estado no me cobre los veintisiete mil pesos en concepto de tasa de justicia para obtener fotocopias de mi expediente.
Este es mi grito, uno muy profundo y territorial, UNO QUE PLASMA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES y que lastima tanto que deja heridas mortales. Pero yo, a pesar de todo, me quiero entera, me quiero visible, me quiero gritando por las víctimas que ya no tienen voz, y por aquellas víctimas enmudecidas de terror, de llanto y de dolor, me quiero FUERTE PARA LUCHAR POR LAS NIÑECES DE INFANCIAS ROTAS POR LAS VIOLACIONES INTRAFAMILIARES. ME QUIERO SANA, ME QUIERO RESPETADA, ME QUIERO ENTERA, ME QUIERO TERRITORIALMENTE VIVA!!!
POSDATA: Los últimos 24 años pasé la vida diciendo a mis alumnxs abusadxs (que se acercaban a contarme), que intenten salir de la víctima, porque es la única forma de comenzar a sanar y salir de la tristeza. Si alguien quiere ayudarme, con creerme me está ayudando. A mí la justicia no me creyó, y eso, se llama violencia. Ni Una sola victima invisible más en toda la Argentina, luchemos porque tenemos derecho a hacerlo y sobre todo por el basta a las violaciones sexuales y por una justicia verdadera que nos haga sentir, al menos, que no somos invisibles.
NI UNA MENOS, NI UNA MÁS. NUNCA MÁS.
¿SERÁ JUSTICIA?
María Lorena Barrera - DNI 22401786
CAUSA N 3-13741/2. ROBO DEL AUTOMOTOR Y VIOLACIÓN
ARCHIVADA EN LEGAJO Nº 373. JUZGADO DE TRANSICIÓN Nº2
Ciudad de Campana.1-8527



