DIA DE LA SOBERANÍA NACIONAL
El Día de la Soberanía Nacional se debe a La batalla de la Vuelta de Obligado, que sucedió el 20 de noviembre de 1845, y en la que soldados argentinos repelieron la invasión del ejército anglo-francés, que pretendía colonizar los territorios de nuestro país. Pero el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, respaldado desde el exilio por el general José de San Martín, preparó una resistencia y lo impidió.
Los invasores intentaban ingresar por el Paraná. Sin embargo, las tropas nacionales, al mando de Lucio Mansilla, se anticiparon en un estrecho recodo de ese río: la Vuelta de Obligado, en el distrito bonaerense de San Pedro.
Hay que señalar que más allá del triunfo el número de fuerzas enemigas superaba ampliamente en cantidad y modernidad de su armamento a las argentinas, que sin embargo no se amedrentaron y pelearon durante siete horas. Así fue como lograron que las tropas adversarias no pudieran ocupar las costas, objetivo necesario para poder adentrarse en el territorio argentino.
La resistencia a la invasión extranjera logró la defensa del país en términos de fronteras y comerciales, ya que se evitó que colocaran en el mercado los productos extranjeros desplazando a los artículos locales. Esto logró ratificar y garantizar la soberanía nacional, implicó la firma de un tratado de paz entre Argentina, Francia y Gran Bretaña, y quedó grabado en la historia como un símbolo de independencia, libertad y unidad nacional.
MUERE LEÓN TOLSTOI.
A la edad de 82 años muere el 20 de noviembre de 1910 en la localidad rusa de Astapovo el conde León Tolstoi, uno de los novelistas más importantes de la literatura universal.
Las dos obras maestras del conde y gran literato ruso, Lev Nikoláyevich Tolstói , "Guerra y paz" y "Anna Karénina", novelas cumbres del realismo, que, a juicio de muchos especialistas, no han sido aún superadas, no son más que dos jarros, aunque abundantes, en los caudalosos ríos de tinta que el genial autor escribió a lo largo de su dilatada vida.
Además de las dos novelas mencionadas, "Cosacos", "La muerte de Iván Ilich", "Sonata a Kreutzer", "Amo y Criado" y "Resurrección", redactó cuentos, relatos cortos, ensayos, artículos de prensa, cartas y sus diarios personales, un auténtico filón y no sólo para los estudiosos de su vida y obra.
Tolstói experimentó sensibles cambios en su espíritu y concepción del universo al filo de los 50 años, cuando escribía "Anna Karénina". Evolucionó hacia posiciones contestatarias, se enfrentó a los zares, al régimen establecido. Creó un movimiento, los "tolstóvtsi", de ideas ascetas, contrario a la propiedad privada de la tierra y defensor de la liberación del campesinado y de la resistencia no violenta. Sus activistas sufrieron persecución.
Fue nominado al Premio Nobel de Literatura todos los años desde 1902 a 1906 y al Nobel de la Paz en 1901, 1902 y 1910.
JUICIO DE NUREMBERG
Comienza en 1945 en la ciudad alemana de Nuremberg el proceso por el cual un tribunal militar formado por los países vencedores de la Segunda Guerra Mundial juzgará a 24 jerarcas nazis por crímenes de lesa humanidad cometidos desde el 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen de Adolfo Hitler, en mayo de 1945.
Los jueces de las potencias aliadas (Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos) presidieron las audiencias de veintidós principales criminales nazis.
Doce prominentes nazis fueron sentenciados a muerte. La mayoría de los acusados admitieron haber cometido los crímenes de los que se les acusaba, aunque la mayoría declaró que sencillamente seguían órdenes de una autoridad superior. Quienes estuvieron involucrados directamente en los asesinatos recibieron las sentencias más severas. Otras personas que desempeñaron papeles clave en el Holocausto, incluidos funcionarios gubernamentales de alto rango y ejecutivos empresariales que utilizaron a los prisioneros de los campos de concentración para realizar trabajos forzados, recibieron sentencias cortas o ningún tipo de castigo.
La autoridad más alta de los nazis, la persona con mayor culpabilidad por el Holocausto, no estaba en los juicios. Adolf Hitler se había suicidado durante los últimos días de la guerra, al igual que lo hicieron varios de sus asistentes más cercanos. Muchos otros criminales nunca fueron a juicio. Algunos huyeron de Alemania al extranjero y varios cientos llegaron a Estados Unidos.
Los juicios a los nazis continuaron en Alemania y en otros países. Simon Wiesenthal, un cazador de nazis, ubicó a Adolf Eichmann en Argentina. Eichmann, que había ayudado en la planificación y la realización de las deportaciones de millones de judíos, fue llevado a juicio a Israel. El testimonio de los cientos de testigos, muchos de ellos sobrevivientes, fue seguido en todo el mundo. Eichmann fue hallado culpable y fue ejecutado en 1962.



