Agrupados y organizados desde 1924 en nuestro país, siempre fueron combativos a la hora de luchar por sus derechos laborales.
La fecha de fundación de la Asociación Bancaria, el 6 de noviembre de 1924, se convirtió luego en el Día del Bancario. Fue, por entonces, una gran necesidad de los empleados de organizarse para combatir la la jornada laboral que se extendía en esos años hasta 12 horas por día.
Los orígenes de la conmemoración del sector bancario están relacionados con la primera huelga de bancarios, realizada entre abril y junio de 1919, tres meses después de la Semana Trágica, un conflicto gremial ocurrido en los talleres Vasena.
El 12 de abril de ese año, unos 3.500 empleados realizaron una asamblea de la que surgió la Asociación de Empleados de Banco, incorporada a la Federación Obrera de la República Argentina (FORA). Los delegados de la Asociación, encabezados por Ricardo Suñé, iniciarían una serie de peticiones ante los bancos tres días después.
Los delegados presentaron un Pliego de Condiciones, de 23 puntos, ante el Banco Español del Río de la Plata (el más importante de la época, donde trabajaba Suñé). Exigían el reconocimiento de la Asociación como entidad gremial, un escalafón especial y un régimen jubilatorio propio.
En las semanas siguientes, la Asociación presentó petitorios similares en otras entidades, como el Banco de Galicia, el Banco Francés o el Banco de Italia y Río de la Plata. Las respuestas fueron dispares. Algunos bancos aceptaron la mayoría de las peticiones. Pero la cuestión fue muy distinta cuando el petitorio llegó a manos del directorio del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
El Provincia no aceptó las condiciones exigidas y ni siquiera reconoció a la Asociación. La respuesta: una huelga acatada por 3.500 trabajadores y que, con matices, se extendió hasta junio.
En los años siguientes, los bancarios obtuvieron su propia caja de jubilaciones y pensiones; la jubilación con 30 años de aportes y 50 de edad y una reducción de la jornada laboral que, a principios del siglo XX, se extendía por 12 horas e incluía los sábados.
El gremio estuvo intervenido luego del golpe de 1955 (que derrocó de su segunda presidencia a Juan Domingo Perón), aunque la protesta de los empleados logró que los interventores fueran bancarios. Durante el gobierno de Arturo Frondizi, en 1958, la Asociación organizó las huelgas más extensas de la historia.
Los bancos estuvieron paralizados durante 52 días en 1958 y 69 días en 1959. El gobierno intervino el sindicato, suspendió la estabilidad laboral y unos 6.000 empleados fueron cesanteados. La intervención duró hasta 1962.
La Ley de Estabilidad y Carrera Bancaria, que impedía los despidos arbitrarios, siempre fue una piedra de la discordia. Aprobada durante el primer gobierno peronista, fue derogada durante el Proceso de Reorganización Nacional, dictadura que gobernó a nuestro país de 1976 a 1983. Vuelta a aprobar ya en democracia por el Congreso, fue vetada por el presidente Raúl Alfonsín.
Durante el Proceso, el sector también sintió la desregulación que permitió que pequeñas entidades financieras fueran consideradas como bancos tradicionales. En los años 90, el gremio tuvo como "bandera" evitar la privatización del Banco Nación y la defensa del Instituto de Servicios Sociales Bancarios.



