Conocé al equipo que representará a Argentina: ellos son Marcos Giovannelli, Nicolás Bassin, Mauricio Garavani, Delfina Mosqueira, Emanuel Albornoz y el profesor Emanuel Moroni. Comparten con nosotros cómo se prepararon y las expactivas que llevan en la valija a Ginebra. El intendente Abella los visitó en la Escuela Técnica Roberto Rocca antes de su partida a Ginebra para participar del First Global Challenge 2022.
Cinco estudiantes de la Escuela Técnica Roberto Rocca (ETRR) tendrán el honor de representar a la Argentina en el First Global Challenge 2022, un verdadero mundial de robótica que se disputará en Ginebra 13 al 16 de octubre.
Los "Blastiones", como se hacen llamar, clasificaron luego de obtener el segundo lugar en la Copa Argentina de Robótica el año pasado. Ahora trabajan a contrarreloj para poner a punto el robot con el que competirán frente a más de 180 delegaciones nacionales.
Sus nombres son Marcos Giovannelli, Nicolás Bassin, Mauricio Garavani, Delfina Mosqueira y Emanuel Albornoz, todos estudiantes de la orientación Electrónica, quienes a partir de un kit universal idéntico para los distintos equipos mundialistas, construyeron su propio robot, desarrollando en el camino habilidades técnicas, de comunicación y de liderazgo.
"El balance es súper positivo. Se formó un grupo de estudiante muy bueno, son muy compañeros y amigos entre sí, y a su vez generaron un espacio muy cómodo y abierto en el que les gusta estar. Se esfuerzan, se cansan, pero están contentos. Es un equipo sano y balanceado, más allá de su fortaleza técnica", manifestó Emanuel Moroni, profesor de Montaje de Proyectos Electrónicos y Robótica, y coach de los Blastiones.
Y añadió: "Uno aporta el conocimiento que tiene como docente, pero mi rol es más ordenar y encausar las energías del equipo. Para mi también es un proceso de aprendizaje. Y creo que es una experiencia que va a marcar un antes y un después. Argentina participa desde 2017 y son pocos los representantes nacionales que jugaron el mundial. Es una gran oportunidad para crecer y también disfrutar".
"La escuela nos está respaldando mucho, desde los recursos materiales y humanos hasta el aliento y la motivación. Lo que hemos pedido nos lo han dado, y en las situaciones que ameritaba la intervención como institución, se hizo. Creo que hay conciencia que es una oportunidad única y que estamos abriendo camino", aseveró Moroni.
Blastiones inspiró su nombre en la nomenclatura científica del ciervo de los pantanos (Blastocerus dichoto-mus). También en la palabra bastión: un sitio inexpugnable. Lejos de desintegrarse tras la Copa Robótica del año pasado, los Blastiones tienen un nuevo desafío por delante, esta vez de escala global. Conocelos a continuación:
Nicolás Bassin
"Ninguno de nosotros va a dimensionar realmente la posibilidad que estamos teniendo hasta que estemos en el aeropuerto", dice Nico, que se tiene toda la fe: "Tenemos un re buen robot, lo pensamos muchísimo. Tuvimos muchas ideas, algunas funcionaron, la mayoría las descartamos, pero fue un proceso que nos sirvió para mejorar las distintas funcionalidades. Así que el robot está súper bien". Esa es una de las claves para hacer una gran performance en el mundial. ¿Las otras? "Para mí, la comunicación entre nosotros, la estrategia que vamos a usar y la flexibilidad para adaptarte a lo que pueda surgir en medio de la competencia", responde Nico, un apasionado por la robótica porque "mezcla la programación, la electrónica y también bastante la mecánica, así como la lógica". Una intersección de campos similar lo llevó a elegir estudiar Bioingeniería, "que combina medicina, electrónica e informática para desarrollar tecnología y hacer investigación ayudando a otros".
Emanuel Albornoz
Se suele decir que todo buen equipo necesita un DT dentro de la cancha. Y en los Blastiones ese papel lo desempeña Emanuel, encargado -como define- "de la organización y de las estrategias a implementar a lo largo del juego". Corre con ventaja, la robótica le gusta desde muy chico y es uno de los jóvenes "que más experiencia tiene" del grupo. Un conjunto de estudiantes técnicos que, antes de construir un robot y prepararse para competir en Suiza, tuvo un desafío no menos complejo. "Creo que el principal reto que superamos fue el conocernos. Al principio fue difícil adaptarse a los demás, descubrir cuál podía ser el aporte de cada uno, pero a medida que fue pasando el tiempo nos fuimos acomodando. Pasamos de estar algo dispersos a estar re centrados, y nos complementamos bien", destaca Ema, no dudando en elegir la mayor virtud de los Blastiones: "la unión". Ema va a estudiar ingeniería electrónica en el ITBA y luego quiere especializarse en robótica. La ETRR le dio "una base importante" y ahora el First Global Challenge lo potencia con otras habilidades: "Creo que nos entrena en serio a cómo encarar un proyecto con sus tiempos, con materiales y recursos predeterminados".
Marcos Giovannelli
Con 15 años, es el más chico del grupo. O el más "chispita", como el mismo se describe. Sin embargo, también es el que "más tiene para aprender" de esta experiencia mundialista. "Me gusta aprender a programar y me gusta también armar cosas, meter mano, solucionar problemas y detalles. Por eso, la combinación de aula y taller para proponer teoría mientras hacemos práctica nos enriquece más", asegura. Marcos heredó de su papá el ímpetu por hacer -"la mitad de las cosas que hay en casa las construimos juntos"- y también el interés por la música. Hoy da sus primeros pasos con el piano. En paralelo, delinea en qué universidad del exterior le gustaría seguir "Ingeniería Electrónica o industrial". Y por estos días, la mayoría del tiempo lo dedica a "solucionar problemas y detalles" del prototipo que los Blastiones llevarán a Ginebra. "Somos un equipo donde cada uno se destaca individualmente y juntos todavía más. Todos aportamos ideas, puntos de vista, y logramos un piso en común sobre el cual pudimos construir una amistad", afirma.
Delfina Mosqueira
"Hacía casi un año que no nos reuníamos y en julio el director Ludovico nos llama a su oficina para hablar. Nos mirábamos entre todos sorprendidos, ¿qué tenía para decirnos? Y la verdad que fue loco esto de saber que estábamos clasificados para el mundial y podíamos volver a armar el equipo", cuenta Delfi sobre cómo se enteraron de la chance de ser mundialistas. "Todo pasa por algo, porque sin ese segundo puesto en 2021 no estaríamos a punto de viajar", añade, revalorizando la actuación del año anterior. Delfi reconoce que no posee el mismo vínculo con la electrónica que sus compañeros y tutor -"¡Ema Moroni tiene tatuado un transistor!"- pero si tiene en claro el diferencial que le aportó la educación técnica: "Lo más importante es que te cambia la manera de encontrar los problemas y de pensarlos, separarlos, aislarlos y buscarles solución. Te da otra manera de pensar", afirma la joven, a quien le gusta leer novelas policiales, ir al gimnasio, y se prepara además para estudiar Biología. "Me interesan las neurociencias y la electrónica conectada a lo humano", revela
Mauricio Garavani
Mauricio entró en cuarto año a la ETRR. Traía la pasión "por la domótica y automatización", aunque en la escuela descubría "el panorama enorme de la robótica y la programación", un interés que despuntó aprendiendo cómo funciona un semáforo. Hoy está encargado del funcionamiento y programación del robot para el First Global Challenge, incorporando en el proceso "conceptos de programación en bloque y con Java, pero sobre todo mucho de lógica, de cómo haber eficiente un código y los distintos mecanismos". Para participar del mundial, Mauri hizo un impasse en el curso de ingreso a Ingeniería Electrónica del ITBA, una posibilidad por la que se encuentra agradecido: "Si hay algún tipo presión, creo que viene por el hecho de representar a Argentina, a nuestra escuela y también porque todos -profes, directivos, familias y futuras universidades- nos están ayudando". Ese respaldo hace que sea más fácil enfocarse 100% en la preparación del robot y de las estrategias de juego. "No tenemos problemas con venir los sábados y los domingos, nos llevamos muy bien y conformamos un cálido espacio de trabajo", enfatiza el joven.

¡De la @etrrar para el mundo!
— Tenaris Argentina (@Tenaris_ar) October 7, 2022
Cinco estudiantes de nuestra escuela están listos para representar a la Argentina en el próximo mundial de robótica @f1rstglobal del 13 al 16 de octubre en Ginebra, Suiza.
¿Querés saber más de ellos? ▶️¡Entonces este video es para vos!
¡A romperla! pic.twitter.com/YKQ6lgRS7I



