Algunas consideraciones sobre la Fe cristiana: verdadero manual de instrucciones para ser cada vez más humanos y menos simples criaturas.
En este vigésimo séptimo domingo del Tiempo Ordinario, corresponde la lectura del Evangelio de San Lucas, Capítulo 17, versículos de 5 al 10: "Los apóstoles dijeron al Señor: — Aumenta nuestra fe. 6 El Señor les contestó: — Si tuvieran fe, aunque sólo fuera como un grano de mostaza, le dirían a este (árbol de) morera: "Quítate de ahí y plántate en el mar", y los obedecería. 7 Si alguno de ustedes, tiene un criado que está arando la tierra o cuidando el ganado, ¿acaso le dice cuando regresa del campo: "Ven acá, siéntate ahora mismo a cenar"? 8 ¿No le dirá, más bien: "Prepárame la cena y encárgate de servirme mientras como y bebo, y después podrás comer tú"? 9 Y tampoco tiene por qué darle las gracias al criado por haber hecho lo que se le había ordenado. 10 Pues así, también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que Dios les ha mandado, digan: "Somos unos pobres siervos; hemos hecho lo que debíamos hacer".
"En este pasaje –explica el padre Rufino Giménez Fines- encontramos a Lucas citando por tercera vez a Jesús mientras se encuentra en camino a Israel, donde insiste en la cualidad de la Fe como respuesta del hombre a Dios, quien salva gratuitamente. ‘Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que debíamos hacer’, dice la Palabra. Recordemos a María, la madre de Jesús, quien dice: ‘He aquí a la esclava del Señor’, ‘Hágase en mí según tu palabra’ cuando le es anunciada la concepción del Salvador. María reconoce a Dios como su amo y señor, se pone a su total disposición. Sujetemos pues al Pastor quien quiere que tengamos una vida trascendente y en abundancia; que lleguemos al conocimiento de la verdad y, en consecuencia, nuestra paz y salvación. Por lo tanto, tenemos que vivir la Fe en situación, es decir, tratar de congeniar la Fe con nuestro tránsito terrenal. Porque se sostienen juntos, o juntos se derrumban. ¿Qué significa esto? Claramente, podremos elevarnos, pero nunca será lo suficiente si no llegamos a ver en el otro, al prójimo, como a nuestro hermano".
"Por supuesto, el hombre de Fe tiene y ve a su alrededor mucha violencia, presión, rapiña, discordia, pesares… ¿Cómo reaccionar frente a un entorno tan hostil? Pues siendo profundamente humilde de corazón, confiando y entregándose a Dios: ‘Somos unos pobres siervos; hemos hecho lo que debíamos hacer’, cita Lucas. Una fe madura debe apoyarse en Jesús, en los Sacramentos, en la Eucaristía, siempre en esperanza. Las tribulaciones, los sufrimientos, las desgracias no deben mermar nuestra Fe en la intervención de Dios. No debemos dudar, porque la acción de Dios llegará: sólo Él sabe nuestros destinos. La Fe es un don que Dios nos otorga, pero no se sostiene de manera espontánea: así como alguien espera resultados en su masa muscular luego de sacrificarse en un gimnasio, también es así la Fe: ardua y difícil al principio, pero satisfactoria en su tránsito cuando comenzamos a ponernos en estado… Está claro en el texto de hoy: Jesús no se chupa el dedo, y confronta a sus discípulos que no terminan de confiar plenamente en él. Por lo tanto, la Fe no es sólo la adhesión a una lista de creencias, sino también la cotidiana puesta en práctica y el testimonio. Claro, la Fe es dinámica, cambiante, no estática. Pero está en nosotros reconocer cuando nos apartamos del camino… ¿Acaso transitaríamos sólo por la banquina cuando sabemos que con giro del volante estaríamos sobre la ruta pavimentada? Jesús es nuestro gran GPS, escuchemos sus indicaciones… Pensemos en lo que nos dice la lectura de hoy sobre la Fe: tan fuerte como para arrancar un árbol de cuajo. Tan novedosa y extravagante como plantarlo en el mar… Los apóstoles le piden a Jesús que les aumente la Fe, un pedido vacío de conciencia y compromiso. Muchas veces, nos manejamos con la Fe adquirida con el Catecismo recibido cuando fuimos niños… O dicho de otro modo: creemos que sabemos de historia porque conocemos los nombres y las fechas de las batallas pero no tenemos referencia alguna del contexto geopolítico, social, y económico en las que fueron libradas… ¿Se entiende? Entonces, la respuesta de Jesús es sorprendente y disruptiva. Tan fuerte es la Fe bien practicada que, por pequeña que sea, podría hacer que un árbol dejara el suelo y prosperara en el mar. Es decir, nada es imposible para Dios… ¿les suena? Por eso, Jesús va a decir una y otra vez, de múltiples formas: no duden, confíen en Dios, invoquenlo, ámenlo, Él cuidará de nosotros si abrimos nuestros corazones y nos dejamos cuidar. Seamos, entonces, agradecidos de poder contar con su infinita misericordia y hagamos honor de ella… Paradógicamente, nos pasamos la vida tratando de entender de qué va la vida, cuando tenemos la revelación disponible, al alcance de la mano", concluye el sacerdote Rogacionista.



