Tiempo atrás pude leer un artículo en el cual nos motivaba a tratar a los demás con amor. Decía también que una sonrisa que puede hacer la diferencia en nuestra vida y en la de los demás, otra gran verdad.
Esa frase tan cierta me hizo meditar en cómo nos relacionamos con las personas, y aun con nuestros hermanos en la fe; si somos de aliento o desaliento para aquellos que tienen problemas y los que comienzan a transitar la vida por el mejor y único camino, que es Cristo; si respetamos el proceso de cada uno, si nos detenemos y tenemos en caso que alguien lo necesite de una palabra de aliento, un abrazo, una sonrisa, etc.
Jesús es claro en su mensaje de amar al otro como Él nos ama. Jesús muestra su amor que no hace acepción de personas, porque sabe nuestra condición pecaminosa.
Así tengamos un día o 50 años de creyentes, tenemos un único salvador, "En Él [Jesús] tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados" (Efesios 1:7), y tomar la decisión de seguirle, es la más maravillosa y acertada de las decisiones en nuestra vida terrenal. Entonces, tenemos que alentar, alimentar, abrazar al nuevo hermano que toma esa decisión, no cuentan nuestras credenciales religiosas; amemos como lo pide Cristo, sin miramientos ni condiciones.
Dios diseña un plan para cada uno de sus hijos, y dependiendo de los talentos y dones que Él nos otorga, podremos desempeñar en servicio para la expansión de su Reino. Pero ¿qué pasa cuando nuestros dones quedan en pausa?, o cuando vemos que nuestros hermanos no ponen en práctica sus virtudes, o no reconocemos el servicio brindado por otros, dándolo por sentado. Debemos entender que cada uno tiene su tiempo de madurez espiritual, y que depende absolutamente de nuestra relación personal con nuestro Señor. La madurez es un proceso íntimo y privado.
El servicio puede darse en las cuatro paredes de un templo, o no, y en caso de estar pasando por tribulaciones Acompañemos, oremos, y alentemos, a nuestros hermanos en cualquier parte del proceso, y tengamos palabras de bendición. Amemos como lo pide y quiere nuestro Señor Jesucristo.
La vida del cristiano es una hermosa carrera, donde puede haber muchos obstáculos, cada día que pasa, si continuamos con nuestra mirada en Cristo puede que surjan diversas pruebas. Un cristiano puede estar empezando, transitando o culminando una prueba, y las pruebas son necesarias para nuestro crecimiento espiritual. Pensemos qué clase de cristiano queremos ser, aquel que ya da por terminada su carrera o aquel que continua como energizante, con los hermanos, o que desmotiva a quienes están a su alrededor; que tiene un corazón de piedra, o aquel cuyo corazón tiene sed de Dios.
Sea cual sea nuestra decisión, recordemos que todo se trata de Cristo, que no hay nada que podamos hacer para ganarnos la salvación, porque el ya pagó el precio por ella, pero que nuestra fe tiene que ser puesta en obra, para que otros le conozcan a Él, y de su amor, y entonces, amen como nos lo pide Cristo.
"Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros." (Juan 13.34)
¿Quieres saber más del amor de Jesús y como amar al otro? ¡Búscalo!, y/o contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de Dios. "La Biblia". ¡No te arrepentirás! María Victoria Paredes
Varela 447 (ex.Rivadavia) - Campana - Tel. 03489.427296 - luisgurodas@yahoo.com.ar -
https://youtube.com/channel/UCpie59a8QtnOp-TySXldpUA




