Estas partículas se originan en la quema de combustibles fósiles en medios de transporte o la industria; en la quema de biomasa, principalmente la usada para cocinar y calentar los hogares y por incendios forestales.
Investigadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) instalaron en la base Marambio un instrumento destinado a monitorear la concentración de partículas de carbono en la atmósfera, cuya presencia colabora con la aceleración del derretimiento de ambos polos del planeta, para evaluar su impacto en el clima y la salud de las personas.
De un tamaño menor al de un grano de sal final, estas partículas se originan en la quema de combustibles fósiles en medios de transporte o la industria; en la quema de biomasa, principalmente la usada para cocinar y calentar los hogares y por incendios forestales.
Estas concentraciones de carbono negro que quedan en suspensión son llevadas luego por las corrientes atmosféricas hacia los polos del planeta, donde oscurecen la superficie del hielo limitando su capacidad de reflejar la luz solar y acelerando su derretimiento. Ese monitoreo de manera constante permitirá en los próximos meses y años disponer de datos sobre tendencias o su variabilidad en la zona.
La base Marambio se encuentra ubicada en la isla del mismo nombre sobre el mar de Weddell al noreste de la península antártica y a 3.304 kilómetros de Buenos Aires.



