Es indudable que una de las mayores preocupaciones de la población es el aumento imparable de los precios y la falta de eficacia del gobierno para contenerlos insistiendo en lograr acuerdos razonables con las empresas formadoras de precios para que ganen un poco menos sin que hasta ahora haya podido lograrlo.
Si para muestra basta un botón, Página/12 reveló que luego de una cena en Olivos del presidente Alberto Fernández con el empresario Luis Pagani, la empresa Arcor de la cual Pagani es dueño subió sus precios un 10 por ciento
Lejos de reconocer el fracaso de su política de diálogo y buenos modales para lograr poner un freno a la voracidad sin límites de los grandes grupos económicos reafirma ese camino concentrando más poder en el ministro de economía Martín Guzmán que significó la eyección de Roberto Feletti de la secretaría de comercio interior quién planteó la necesidad de aumentar las retenciones a las exportaciones de granos para desacoplar los precios internacionales de los que pagan los argentinos para poder comer.
Lo curioso que el presidente reconoce que la suba de las retenciones es lo que debe hacerse y no apostar a un fideicomiso con el pomposo nombre de Fondo Estabilizador del Trigo Argentino de dudosa eficacia y que conserva intactas las enormes ganancias del "campo" y que todavía no arranca pese a que fue anunciado hace más de dos meses ignorando la urgencia de quienes hacen malabares para llegar a fin de mes.
En este caso la excusa para ni siquiera intentar aumentar las retenciones es que no se tiene los votos necesarios en la Cámara de Diputados donde la derecha opositora manifiesta cada vez que puede que va a votar en contra de cualquier iniciativa del Poder Ejecutivo sin importar que sea.
No obstante el Presidente debería acordarse de que su admirado General Don José de San Martín decía: "Sólo atreverse ya es heroico" y en épocas de crisis se necesita más que nunca actos heroicos. Milton Friedman, premio nobel de economía, señalaba que "en tiempos de crisis, ideas que parecían imposibles de repente se vuelven posibles".
Recordemos que durante las restricciones impuestas por la pandemia el Estado otorgó enormes subsidios a la industria textil salvando de la quiebra a gran número de pymes que en gran medida conforman ese sector industrial.
Ahora notamos que parece ser que tienen memoria extremadamente corta o no se dan cuenta que el dinero que recibieron era de todos los argentinos porque el mes pasado encabezaron el ranking de aumento de precios con un 9,9%.
Como sucede habitualmente los empresarios sostienen que todos tenemos la "obligación" de ayudarlos sin que se sientan obligados a algún gesto de reciprocidad dándole la razón a la ex primera ministra inglesa Margaret Thatcher cuando manifestaba que "ya no hay sociedades, sólo están los individuos y sus familias."
La ex primera dama Zulema Yoma le contó hace ya mucho tiempo a la portavoz presidencial Gabriela Cerruti que al finalizar una comida con poderosos empresarios le preguntó a uno de los chefs ¿Las cenas aquí son siempre iguales? Y la respuesta fue: Cambia el menú. Cambian los Presidentes. Los que nunca cambian son los invitados.
Deberíamos tomar nota que lo que está en disputa es que sector impone sus condiciones al resto de la sociedad, si las mayorías populares o las grandes corporaciones a las que poco y nada les importa la suerte.



