Desde hace un año, cuando la pandemia dejó alguna puerta abierta, que se juntan a jugar a la pelota. Empezaron siendo ocho personas y hoy son 25. Y en aumento.
Son un grupo de amigos que se conocen del fútbol. Algunos compartieron el mismo equipo; otros, a veces, fueron contrarios. Pero todos han recorrido los distintos potreros de su infancia, canchas de barrios y campeonatos locales. Salvo excepciones, la mayoría de ellos pasaron los 60 años, pero eso no les impide practicar el deporte que tanto han jugado y por el cual se conocieron.
La Sub 70 es más que jugar a la pelota: es un reencuentro de amigos con historias y momentos compartidos en una generación que tuvo el placer de jugar en los distintos potreros de la zona.
Cuando empezaron, la cancha de 5 quedaba grande, faltaba el aire y las piernas no respondían. Sin embargo, a medida que el grupo se fue haciendo conocido y el boca a boca hizo lo suyo, todo fue cambiando. Ya una cancha de 7 es chica, el aire si falta se recompone y el ritmo de juego cambia a medida que pasan los encuentros. Uno fue trayendo al otro y así se formó este grupo que ya tiene una página en Facebook (a la que pueden seguir) y gente que los conoce y los va a ver jugar.
La Sub 70 es un espacio para el recuerdo, la historia, los momentos. Y es, además, un antidepresivo semanal para que algunos problemas puedan quedar del otro lado del alambrado, al menos por un rato.
Los que disfrutamos del potrero o la canchita del barrio sabemos que hoy no volverán, que ya pasó su tiempo de enseñanza, que seguramente podemos ver niños jugando a la pelota en la calle, pero el potrero del barrio era mucho más que eso, era mucho más que varios amigos jugando.
La cita es los viernes a las 19 horas. Ahí pueden ver al potrero en su formato actual y modelo Sub 70.
Néstor Bueri / Psicólogo Social



