Es realmente increíble que la derecha vernácula proponga cada tanto propuestas que ya han fracasado en nuestro pasado no tan reciente apostando a la falta de memoria de parte de la sociedad y apoyadas por los medios hegemónicos de comunicación que lo presentan como novedades dignas de un gran genio.
Una de estas propuestas propulsada por Juntos por el Cambio es la de dolarizar nuestra economía que consiste en que la moneda nacional, esto es el peso, deje de existir y que utilicemos exclusivamente el dólar estadounidense.
Se pone de ejemplo a Ecuador que antes del gobierno de Rafael Correa y de la mano del asesor económico de esa época, nuestro conocido Domingo Felipe Cavallo, dolarizó su economía y estamos viendo como ha empujado a la mayoría de los hermanos ecuatorianos a la pobreza y a la desesperanza.
Todo indicaría que quienes promueven esta dolarización no han tenido en cuenta la falta de dólares para canjear los pesos circulantes y la descomunal devaluación previa que se produciría traduciéndose en una suba inmensa de precios y las consecuentes ganancias de las grandes empresas al mismo tiempo que los ingresos de la clase media y de los de los sectores populares sufrirían una merma impresionante.
Otro sector de la derecha opositora sabiendo la imposibilidad social de dolarizar por completo proponen una economía bimonetaria que curiosamente es lo que sucede prácticamente desde hace un tiempo largo y que se ve en la formación de casi todos los precios.
No debemos olvidar que en nuestro país ya conocimos un experimento similar implementado durante el gobierno peronista de Carlos Menem y la economía a cargo de Domingo Felipe Cavallo que logró contener la inflación por un tiempo y que conocemos como "convertibilidad".
Recordemos que para poder mantener aquello de un peso, un dólar se vendieron las empresas públicas propiedad de todos los argentinos y creció el endeudamiento externo hasta hacerlo prácticamente impagable.
Pese a los esfuerzos realizados finalmente, ya en el gobierno del radical Fernando de La Rúa, la convertibilidad explotó por el aire pese al "blindaje del Fondo Monetario Internacional, al corralito y al corralón con represión y muertes y el presidente saliendo de la Casa Rosada en helicóptero.
Por un momento la clase media comprendió que su suerte estaba del lado del pueblo y no de la clase más rica y esto los movió a cantar "Piquete, cacerola, la lucha es una sola".
Este cantito hoy es impensable porque aquellos que ayer estaban atrapados en el corralito hoy se escandalizan porque los piqueteros ensucian las plazas o entorpecen el tránsito y por el contrario aplauden a los tractorazos del "campo" y proclaman "somos todos Vicentín". Por algo Arturo Jauretche decía que la clase media cuando estaba mal votaba bien y cuando estaba bien votaba mal.
Para recomponer el desbarajuste económico que dejó el sueño dolarizador de Cavallo el gobierno del peronista Eduardo Duhalde aplicó una pesificación asimétrica que significó como sucede "normalmente" una brutal transferencia de ingresos de los trabajadores a las grandes empresas.
Ante tanta falsa información (fake news) y campañas mediáticas mal intencionadas es imprescindible que activemos nuestra memoria histórica para no caer en aquello de que "El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra".
Sería lamentable que nuevamente para satisfacer la avaricia de unos pocos condenemos a la gran mayoría a insufribles penurias que de ninguna manera merecen.



