Se trata de las poetisas Victoriana Gajardo, Mirta Molineris y el escritor Adolfo Di Virgilio
Campana Amanecer Literario recibe con orgullo la noticia por la cual integrantes de la institución fueron premiados y sus poesías y cuentos publicados en antologías.
La destacada poetisa Mirta Molineris vio sus poemas seleccionados en España. Por un lado, en el VII Concurso Literario "Historias de Amor", organizado por Creatividad Literaria (con sede en España), donde su poema "Celebrar el amor" ha resultado finalista e integra la Antología "Cercanías". Posteriormente en el VIII Concurso Literario "Postales de Amor", organizado por Mundo Escritura (con sede en España), su poema (en modalidad Haikus) ha sido seleccionado, integrando la Antología "Amor terrenal". Ambas antologías ya han sido publicadas.
También han recibido Certificación de obra seleccionada, la poetisa Victoriana Gajardo por su poema "Síndrome de tiempos nuevos" y el escritor Adolfo Di Virgilio por su cuento "Volver a casa", ambos participando de la convocatoria literaria organizado por el sello editorial "Puerta blanca Ediciones", de Argentina. Dichas obras son publicadas en breve por dicho sello editorial bajo el título "La voz que nos habita".
Victoriana, Mirta y Adolfo son destacados representantes de las letras locales y nuestra ciudad, por lo cual merecen el reconocimiento y nuestras más sinceras felicitaciones.
Campana Amanecer Literario recuerda que está abierta para recorrer, con acceso libre y gratuito, la muestra "Con la risa, con la pluma y la palabra" en celebración de los 27 años de la institución, de los reconocidos dibujantes y humoristas gráficos Norberto Lombardi y José Traghetti. La misma permanecerá hasta el 2 de mayo en el Salón Blanco, del edificio 6 de julio de nuestra ciudad.
Victoriana Gajardo.
Mirta Molineris.
LA CARTA
Por Adolfo Di Virgilio
Tomó la carta con sus dedos aún tiesos, producto del intenso frio de esa noche del 13 de junio de 1982. El pozo de tirador, en la que resguardaba su cuerpo de bisoño soldado, se anegaba lentamente y aumentaba los sufrimientos. Trató de enfocar el pequeño haz de luz que proyectaba la linterna sobre la hoja de papel, pero en ese momento se desató el infierno. El cielo se iluminó de golpe y los disparos, muy certeros, golpearon los bordes de tierra de su refugio. Alcanzó a escuchar ciertas palabras que gritaban los atacantes, pero no las entendió, estaban en inglés. Pensó en su novia, en sus padres, en la carta no leída, en sus compañeros de secundaria, mientras trataba de defenderse, disparando a todo lo que se movía. El combate duró hasta el amanecer. Las defensas argentinas fueron penetradas y el avance a Puerto Argentino se convirtió en un paseo. Los compañeros sobrevivientes de Mario, allá en el monte Tumbledow, tuvieron el tiempo suficiente de recoger sus pertenencias y su cuerpo. La carta no leída era el ruego de sus padres pidiendo por el pronto cese de la guerra y su vuelta a casa. Mario, cuarenta años después, aún permanece allí en suelo Malvinense.
Adolfo Di Virgilio.



