De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión afecta a más de 300.000.000 de personas en el mundo. Es la mayor causa de discapacidad, por encima de las enfermedades cardiovasculares o el cáncer, y puede incluso terminar en suicidio, la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.
Así y todo, se trata de un trastorno tan serio como esquivo, que fácilmente puede enmascararse con otros cuadros, dolencias o estados de ánimo. Como la tristeza es uno de sus rasgos característicos, puede ocurrir que se la confunda o se la subestime.
Si bien es aconsejable la consulta con un profesional especializado, capaz de elaborar un diagnóstico, es importante conocer sus señales más características cuando se manifiesta en adultos. Algunas de ellas, son:
- Tristeza persistente.
- Sensación de ansiedad.
- Sensación de un "vacío".
- Sentimientos de desesperanza o pesimismo.
- Irritabilidad, frustración o intranquilidad.
- Pérdida de interés o placer en las actividades y los pasatiempos recurrentes.
- Disminución de energía.
- Dificultad para concentrarse.
- Pérdida de memoria.
- Alteración del sueño.
- Cambios en el apetito.
- Dolores y molestias, dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos.
- Pensamientos sobre la muerte o el suicidio.
La depresión en los más chicos
Es importante tener en cuenta de que la depresión no afecta únicamente a los adultos. Pero cuando se presenta en niñas, niños o adolescentes, algunas de sus características pueden fácilmente interpretarse como facetas propias del crecimiento.
"La gran diferencia que existe entre la depresión adulta y la depresión en niñas y niños, es que en los chicos, a veces más que tristeza, en el área emocional y afectiva lo que se ve es irritabilidad. Pero las señales de alerta son similares: problemas en el sueño, baja autoestima, sensación de inutilidad, de culpabilidad, poca energía vital", explica Guillermo Thomas, jefe de sección de Psicología Clínica de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano.
Thomas menciona las siguientes señales para prestar atención:
- Pérdida de la confianza en sí mismo y sentimientos de inferioridad.
- Ideas de culpa y de ser inútil.
- Perspectiva sombría del futuro.
- Pensamientos e ideas suicidas.
- Autoagresiones.
- Trastornos de sueño.
- Pérdida de apetito.
- Cansancio exagerado.
- Disminución de la atención y concentración.
Fuente: La Nación.



