Cuando una persona que se siente insultada pierde el control de sus pensamientos, interiormente se produce un estallido de emociones que afectan su mente y la hacen incapaz de pensar con claridad, porque el enojo la dominan. Ante esta situación es posible que se sienta agraviada.
Un agravio es como el barro de una laguna; es más fácil de limpiar cuando está seco. Por lo que antes de actuar será mejor esperar un poco a que las personas involucradas se calmen. Ir en ése preciso momento solo dará como resultado en una disputa amarga.
No siempre acontecen las cosas de esa manera, pero no nos debemos olvidar de que, "un agravio es como el barro del fondo de una laguna; es más fácil limpiarlo cuando está seco".
Aprovechando la ilustración inicial, podríamos hablar de amor y perdón que, juntos, son asuntos apropiados para una buena persona, que ama y anhela lo mejor para sus semejantes. Pero es mejor hablar de paciencia.
Muchas veces nos mostramos inquietos, ansiosos, no siendo capaces de esperar con paciencia para que las cosas fluyan.
Nuestro logro no llegará antes de la hora, ni tampoco nuestros sueños se realizarán con atraso. No alcanzaremos la felicidad deseada intentando acelerar los tiempos necesarios para el logro, y ni buscando una ayuda para que nuestro tiempo llegue más rápido.
Saber esperar es un arte y una prueba de sabiduría y la fe nos ayuda a esperar. Dejemos el barro de la impaciencia secar y, así, el resultado será muy bueno para nosotros.
¡La confianza nos permite descansar! Nuestro mejor momento es el determinado para ser nuestro mejor momento.
Claudio Valerio / © Valerius / valerius@fibertel.com.ar



