Se trata del Sistema Integrado de Consulta de Datos e Indicadores Educativos que el Ministerio de Educación de Nación lanzó en septiembre. Avances y desafíos.
No es una novedad referirse al poder de los datos. El volumen de información disponible en la era digital -así como las herramientas tecnológicas para cosecharlos- tiene un poder enorme en industrias, comercios y el marketing. Pero también las políticas y estrategias educativas pueden robustecerse y ser más precisas a partir de un diagnóstico respaldado en indicadores reales.
En octubre, el Ministerio de Educación de Nación presentó Sistema Integrado de Consulta de Datos e Indicadores Educativos (SICDIE), una plataforma interactiva que tiene por objetivo de favorecer el acceso a la información pública sobre el sistema educativo nacional.
Se trata de un avance en la transparencia de la información. Esta plataforma incluye los datos relevados por distintos dispositivos de evaluación e información educativa implementados por la Secretaría de Evaluación e Información Educativa y otros organismos del Estado.
El SICDIE permite consultar la información por nivel educativo (inicial, primario, secundario y superior no universitario). También hay un buscador de escuelas; otro buscador para consultar las principales leyes y resoluciones que regulan el funcionamiento del sistema de información educativa; y un portal para especialistas con manuales metodológicos.
Entre los recursos suministrados, se destaca la unificación del identificador que permite conectar los datos que surgen de las pruebas Aprender/ONE con los del Relevamiento Anual (RA), un censo escolar que se realiza todos los años.
"Esto permitirá realizar nuevos análisis de la desigualdad de oportunidades educativas en el país, vinculando las características de los alumnos con las de las escuelas a las que asisten y con los resultados académicos de diversa índole", explica Natalia Krüger, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur, UNS-CONICET. Krüger también enfatiza "algunas limitaciones persistentes respecto a la pertinencia, oportunidad y compara-bilidad en el tiempo de la información disponible".
Lilia Toranzos, experta en evaluación educativa de la Oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos en Argentina, reconoce avances y mejoras en cuanto a la producción y accesibilidad de la información sobre el sistema educativo, pero señala que es necesario redoblar los esfuerzos en tres sentidos: "La integración y articulación de diversas fuentes de información de modo de contribuir a reflejar la complejidad del sistema educativo; el incremento los niveles de accesibilidad, uso y aprovechamiento de la información por diferentes actores educativos y también fuera del sistema educativo; y el avance definitivo en los procesos de nominalización de la información educativa".
Los datos en la educación pueden contribuir a diseñar un mapa orientado a la mejora continua. Cuando se interpretan de manera efectiva, favorecen la comprensión de las necesidades y estrategias individuales de los estudiantes para personalizar la formación. El análisis de datos ayuda a los docentes a comprender las habilidades y los desafíos de aprendizaje de sus alumnos, y facilita un proceso que utiliza entradas detalladas (información) para garantizar resultados óptimos para los estudiantes.




