Comenzamos el año con ola de calor y por eso decidí escribirles sobre el agua, sus mitos y realidades.
Para ello les presento 5 mitos:
1. Para cuidar mi corazón debo cuidarme del sodio que tienen las aguas
2. Para no subir de peso hay que controlar lo que tomamos
3. Cualquier bebida hidrata por igual
4. Hay que tomar agua solo cuando tenemos sed
5. Tomar agua durante las comidas dificulta la digestión y engorda
Vamos a hablar de cada uno de ellos.
Para cuidar mi corazón debo cuidarme del sodio (sal) que tienen las aguas: es frecuente en la población e inclusive en el profesional de la salud, la restricción en el consumo de aguas que el común de la gente piensa que son ‘altas en sodio’ para dietas bajas en este mineral. Realmente esta creencia no se enmarca en ninguna evidencia científica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el agua no contribuye significativamente en la ingesta total diaria de sodio, excepto en aquellas personas que requieran dietas muy restringidas para este mineral. Cuidado en esta época del año donde quizá se consumen más de 3 litros de agua ya que en el caso de que sea agua mineral y el paciente tenga indicación de plan nutricional muy bajo en sodio, debe ser evaluado por un profesional.
Para no subir de peso hay que controlar lo que tomamos: el verdadero riesgo de las bebidas tiene que ver con su contenido calórico y su impacto en el sobrepeso y la obesidad, no otro. Es equivocado pensar que las calorías de los líquidos pueden engordar menos que las que provienen de los alimentos sólidos. Por el contrario, la evidencia nos muestra que sucede lo inverso. Esto es así porque se ha demostrado que las calorías ingeridas en bebidas (puntualmente gaseosas y jugos industrializados) producirían menores señales de saciedad. Los niños en nuestro país ingieren el equivalente a 8 sobrecitos de azúcar por día a través de bebidas e infusiones azucaradas.
Cualquier bebida hidrata por igual: en términos de calidad, cualquier bebida no hidrata por igual. Según informes de los referentes en la materia de nuestro país, en el caso de Argentina: se demostró que el 50% de los líquidos ingeridos correspondía a bebidas e infusiones azucaradas, como gaseosas y jugos industrializados. La mejor bebida para hidratarse siempre es el agua pero también podemos contabilizar jugos naturales, sin azúcar agregada, soda, caldos caseros sin sal.
Hay que tomar agua solo cuando tenemos sed: la sed aparece cuando las pérdidas de líquidos corresponden a una disminución del 3% del peso corporal o más; por tal motivo, se recomienda no esperar a tener sed o sensación de boca seca para tomar agua, porque es un llamado de atención tardío del cuerpo.
Tomar agua durante las comidas dificulta la digestión y engorda: beber agua durante las comidas no dificulta los procesos digestivos, ya que su evacuación gástrica es rápida y tampoco posee ninguna interacción que dificulte la absorción de un nutriente. Por el contrario, incluir agua en la mesa durante las comidas es una estrategia para mejorar los hábitos de ingesta de líquidos, promover un estilo de vida más saludable, ayudar en el proceso de digestión del estómago (recuerden que es una licuadora! Y necesita agua para procesar) y lo mejor es que NO tiene calorías!! Así que mito resuelto: el agua no engorda.
¡Los espero en el Centro Médico Rawson para continuar aclarando mitos!
Lic. Irina Reboni (MP1469) - Nutricionista - Centro Médico Rawson - cmr.drapp.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



