Se trata del Agente de Tránsito que se lesionó luego que le cayera sobre una pierna un pedazo de balcón desde el noveno piso de un edificio de la avenida Rocca. La Ordenanza Funes.
Fue el pasado 11 de diciembre por la tarde cuando el Agente de Tránsito Municipal, Roberto Badaracco fue impactado por un pedazo de mampostería de cemento mientras caminaba sobre la vereda del edificio Torre Paraná, en cuya planta baja funciona la sucursal del banco Credicoop.
El bólido se desprendió desde un balcón del 9º piso del edificio del avenida Rocca 272 e impactó sobre una de las piernas del trabajador municipal quien sufrió una quebradura de tibia y la rotura de todo el empeine, además de la fractura de tres dedos del pie. Afortunadamente, las lesiones que fueron intervenidas exitosamente en el hospital San José.
Según trascendió, luego de dos meses de trabajos de rehabilitación, Badaracco recién podrá intentar a poyar su pie reconstruido dentro de unos 60 días, en el mes de marzo.
Vale recordar que 20 días después del accidente de Badaracco, el 1 de enero por la noche, cayó otro pedazo de un balcón del primer piso de un edificio que se encuentra sobre la avenida Rocca y De Dominicis. Afortunadamente no impactó sobre la humanidad de ningún transeúnte.
Pero el problema no sólo alcanza a los inmuebles de propiedad horizontal: a mediados de junio último, una moldura de gran tamaño, se desprendió del frente de la farmacia Padilla, en Mitre 992, y cayó sobre la vereda desde unos 10 metros de altura sin daños a terceros.
El pedazo desprendido que golpeó al trabajador municipal cayó desde unos 25 metros de altura.
En junio pasado, se desprendió una moldura de una farmacia y cayó sobre la vereda sin consecuencias.
El primero de enero por la noche, hubo otro episodio sobre avenida Rocca y De Dominicis.
LA ORDENANZA FUNES
"Me puse a investigar el tema luego de que me di cuenta que por consultas de consorcistas que me consultaban en mi estudio, los constructores de la ciudad se reservaban la administración del edificio por los primeros 5 o 10 años. De alguna manera, es una forma de resguardarse frente a una acción legal de surgir algún defecto manifiesto en la construcción, mientras prescribe el tiempo para ejercer algún reclamo. También es cierto que los consorcios en Campana, raramente son manejados por administradores profesionales, sino más bien por los propios consorcistas y por esa razón las inspecciones preventivas, de todo tipo, brillan por su ausencia. Lo cierto es que es necesario realizar tereas de mantenimiento preventivo en los edificios de la ciudad ya no sólo por proteger el propio patrimonio, sino también por eventuales daños a propios o a terceros", señaló Rosa Funes a La Auténtica Defensa en diciembre de 2019, luego de que el Intendente Sebastián Abella promulgara la ordenanza impulsada por la entonces concejal, pero que hasta el momento no habría sido reglamentada para su efectiva puesta en vigencia.
Según explicó Funes, para su redacción se basó en la legislación existente en la Ciudad de Buenos Aires y varios Municipios de zona Norte, considerando "que se debe regularizar la situación existente en la ciudad, mediante un procedimiento, al cabo del cual cada Consorcio obtendrá el Certificado que acredite su regularización en cuanto al mantenimiento y cumplimiento de todas las normas que hacen a la Seguridad, Higiene y Salubridad".
La ordenanza abarca a todos aquellos Inmuebles que se encuentren afectados al régimen de Propiedad Horizontal, y en el futuro próximo deberán acreditar una certificación de "Seguridad Edilicia" extendida por un profesional habilitado a tal fin "que no esté vinculado con la Administración del consorcio".
En su artículo cuarto, especifica: "El plazo inicial para regularización de todo el sistema será de 180 días, salvo los considerados urgentes por la Autoridad de Aplicación, que ameriten ordenar medidas correctivas que permitan el cumplimiento de la normativa vigente; este plazo no podrá exceder los noventa (90) días. La Administración deberá presentar un informe inicial suscripto por el Profesional contratado, con las observaciones y posibilidades de regularizar las falencias declaradas en cuanto a plazos".
Consultada al respecto, Funes declaró ayer: "Para ser sincera, no estoy absolutamente segura pero creo que nunca fue reglamentada por lo que hoy, dos años después, continúa siendo letra muerta… también es cierto que venimos saliendo de la pandemia y de la emergencia económica. Sumado el accidente de Badaracco que le dio visibilidad al tema, tal vez sea un buen momento para que la municipalidad no sólo vaya vigilando, sino también asesorando a la gente que por ahí hasta no cuenta con una administración, de la importancia de ir conformando un fondo de reserva para luego no tener que enfrentar gastos tan grandes de una manera, llamémosle, sorpresiva. Porque, de haberse reglamentado la ordenanza, no queda claro qué eco hubiese logrado en un contexto de pandemia y de crisis económica. La realidad indica que los consorcios se administran con los recursos disponibles. Estos gastos son extraordinarios, y se afrontan con un fondo de reserva. El Municipio mediante un seguimiento deberá evitar la inseguridad por los riesgos de caída de materiales de balcones y demás voladizos de edificios. El correcto mantenimiento de los inmuebles, visto está, puede ocasionar daños a terceros. ¿Qué hubiese pasado si Baradacco era golpeado ya no en su pierna sino directamente en su cabeza?", concluyó.
"¿Qué hubiese pasado si Baradacco era golpeado ya no en su pierna sino directamente en su cabeza?", se preguntó la concejal (MC) Rosa Funes.



