El campanense fue parte de la majestuosa prueba de Ultra Bike que, en esta oportunidad, se desarrolló exclusivamente en territorio chileno a lo largo de más de mil kilómetros. Luego de tres días y medio de competencia, en los que durmió menos de ocho horas, culminó en el 6º puesto. "Sentí varias veces que el cuerpo se me quedaba sin energía, pero en esos momentos era como que me reseteaba y volvía a arrancar", recuerda.
En septiembre pasado, en su primera participación en una prueba de Ultra Bike, el campanense Pablo Rotundo (50 años) completó más de 600 kilómetros arriba de su bicicleta en un trayecto que atravesó Salta y Jujuy. De esa segunda edición de "Patagonia Ultra Bike" no solo se trajo un destacado segundo puesto, sino también una delicada lesión en el nervio pudendo y una particular invitación.
"Conocí a un francés que ahora está viviendo en Argentina y que me propuso participar del Across Andes 2021. Yo ni sabía que existía esta prueba, aunque tenía la idea de hacer carreras por etapas", recuerda el atleta de nuestra ciudad. "A través de la empresa Andina Turbomecánica, que me auspició, me ofreció participar, algo que para mí era imposible por el alto costo económico que tiene. Pero me bancó el viaje, la estadía y la inscripción y allá fuimos", agrega.
Across Andes es una carrera de Ultra Bike "non stop" que en esta edición presentó un recorrido de 1.018 kilómetros a lo ancho de Chile, a través de múltiples escenarios y majestuosos paisajes, con la imponente Cordillera de los Andes como principal atractivo (inicialmente, el trayecto incluía pasos por nuestro país, pero por la situación sanitaria se debieron eliminar).
A lo largo de los mil kilómetros, los participantes deben pasar por tres puntos de control (al estilo del Rally Dakar) antes de arribar a la llegada. Y para ello pueden elegir sus estrategias, dado que, por la característica "non stop" del evento, cada uno puede administrar el recorrido a su planificación, teniendo en cuenta cómo avanzan los demás competidores (hay un live-track de seguimiento) y sabiendo que no puede recibir ningún tipo de asistencia y que en los puntos de control sí había facilidades para comer y dormir (se debía reservar previamente).
"Nos dan un circuito, lo cargamos en el GPS y lo tenemos que navegar", explica Rotundo, quien tuvo una grave complicación para preparar este desafío: "Por la lesión en el nervio pudendo no me permitían hacer ejercicio físico de impacto, así que mi entrenamiento se limitó a nadar y nadar".
Pero el 28 de noviembre se hizo presente en Melipeuco, donde, a las 7 de la mañana, comenzó este Across Andes 2021. "Por suerte el nervio no me molestó y me sentí muy bien", contó el campanense, quien debió hacerle ajustes a su bicicleta por la lesión que arrastraba.
Su estrategia era detenerse a descansar en los puntos de control, más allá que en la dinámica de la carrera "pueden pasar muchas cosas que modifican la teoría previa". En esa primera jornada partió a las 7 de la mañana y después de más de 300 kilómetros llegó al control a las 21 horas.
"Fue el día que más sufrí: enfrenté muchas subidas y tuve que caminar bastante", explicó sobre el recorrido Sin embargo, las complicaciones fueron más, porque se quedó sin agua y también sin batería en el Garmin (GPS). "En un momento estaba que me largaba a llorar de la desesperación. Pero me tranquilicé, puse el cargador, junté agua de las cascadas y no solo me recuperé, sino que terminé bien la etapa", detalló.
Así, a la medianoche ya estaba cenado y durmiendo. Aunque el descanso fue corto: "A las 3 de la madrugada me desperté, preparé la bici y los bolsos y a las 4 ya estaba pedaleando otra vez". En ese segundo día se sintió "muy bien" y arribó al segundo control alrededor de las 20 horas.
Esta vez, no consiguió donde cenar y terminó en un almacén, donde compró fiambre y fideos que pudo cocinar en el lugar donde descansó. Se volvió a dormir a la medianoche y repitió la rutina: a las 4 de la madrugada ya estaba pedaleando nuevamente.
Al tercer control llegó a las 17 horas y fue entonces cuando se animó a jugársela: "Opté por seguir sin dormir. Paré a comer, me quedé en un restaurant cargando el GPS un par de horas y seguí".
Ese último tramo era en plena cordillera de los Andes, con muchas subidas, llegando casi a los 2 mil metros de altura. "A la noche empezó a hacer mucho frío. Pero mucho frío. Y mirabas el cielo y parecía que lo podías tocar: había millones de estrellas", recuerda Pablo, que durante la madrugada empezó a sentir un sueño que lo desplomaba. "Así que cuando encontré una parada de colectivo, la aproveché para tirarme a dormir unas horitas sobre un banco", contó.
A las 6 de la mañana de ese miércoles (había iniciado la carrera el domingo a las 7.00) encaró la última parte del desafío: "Por suerte me sentía bien y la bici no tenía problemas, así que llegué tranquilo, pasado el mediodía".
Ya en la llegada, totalmente extenuado, se enteró que había culminado en el sexto puesto. El sitio oficial del Across Andes 2021 marca que utilizó 87 horas y 51 minutos para completar el recorrido. "Sentí en varios momentos que el cuerpo se me quedaba sin energía, pero en esos momentos era como que me reseteaba y volvía a arrancar. Eso me sucedía como tres veces por día y me sorprendió mucho descubrir eso en mí", explica.
"No fui con expectativas de nada en cuanto a lo competitivo, porque no sabía si iba a llegar, dado que venía sin entrenar. Me puse muy contento con el resultado, sobre todo porque me sentí muy bien. Quizás en las subidas noté que me faltó entrenamiento", marca.
Por la extensión de la carrera y sus vicisitudes, para Pablo, pedalear fue lo más sencillo. "Hay muchos otros factores que te pueden complicar. La logística es muy complicada, porque hay que estar atento a muchos detalles. Usamos una bici de competición, pero llevamos encima el doble de peso de lo que es la bici en sí", explica.
Igualmente, remarca que "siempre" se sintió cuidado por la organización: "Había muchos móviles de apoyo dando vueltas. Eso te daba seguridad porque hay momentos en los que estás solo y no sabés si vas por el camino correcto", aclara.
Durante los más de mil kilómetros atravesó múltiples y variados escenarios. "Pasé por paisajes hermosos, propios de la Patagonia. Aunque hay algunos que los vi mejor en las fotos que en la carrera, porque cuando estamos pedaleando vamos como caballos lecheros", se ríe el campanense.
Uno de los recuerdos que le quedaron del trayecto en ese sentido fue el perfume de las araucarias: "Era increíble, se sentía una pureza tremenda". En cuanto a lo más difícil anota al clima: "Era muy cambiante. En la altura nos teníamos que abrigar muchísimo y abajo pasábamos por mucho calor".
El desafío Across Andes también le deja a Pablo recuerdos y relaciones que van más allá de la bici, los paisajes y la exigencia deportiva: el hecho de compartir el desafío con colegas de distintas partes del mundo, como Estados Unidos, Brasil, España, Francia e Italia.
"Es una muy linda experiencia, por la camaradería que se genera. Conoces mucha gente con la que compartís muchas cosas, más allá que nadie puede recibir ningún tipo de ayuda. Me hice amigo de unos franceses que hablaban español. Es muy lindo, aunque lamenté no hablar otros idiomas para poder conectarme mejor con más gente", señala al respecto.
Culminado el Across Andes 2021, Rotundo comió y se fue dormir, como era lógico. "Seguí por varios días con sueño y, sobre todo, con mucha hambre", se ríe. De hecho, la recuperación total del esfuerzo realizado puede demandarle hasta "un mes, un mes y pico".
Es parte del "oficio" de los ciclistas que afrontan estas pruebas de Ultra Bike que han captado la atención de Pablo, quien lleva toda una vida ligada al deporte. Comenzó en las inferiores de Villa Dálmine, llegó a la Primera Violeta y luego pasó a Puerto Nuevo. Y cuando se retiró del fútbol empezó a correr maratones, pero luego agregó también la bici para correr duatlones.
"Y finalmente me quedé con la bici. Al principio hacía carreras más explosivas, de tres o cuatro horas de duración máxima. Pero ahora me parece que voy a seguir en este camino del Ultra Bike. De hecho, ya estoy viendo un evento que se realiza en enero en San Luis", cuenta, al tiempo que agradece el apoyo que ha recibido en estos años de Farmacia Coarasa, Ameghino Servicios, la Seccional Campana de la UOM y la Municipalidad de Campana.
A ese listado también sumó ahora a la empresa Andino Turbomecánica, que un día, en Salta, le abrió la puerta para participar del Across Andes 2021 y poder realizar una prueba de casi 88 horas de duración entre paisajes soñados y en plena Cordillera de los Andes.
“Pasé por paisajes hermosos, Aunque hay algunos que los vi mejor en las fotos que en la carrera, porque cuando estamos pedaleando vamos como caballos lecheros", contó pablo sobre el escenario.
Pablo y su medalla de finisher, tras la llegada: “Seguí por varios días con sueño y, sobre todo, con mucha hambre", reveló el campanense.
"La logística es muy complicada, porque hay que estar atento a muchos detalles", explica pablo sobre la preparación de la bici.



