El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria. La sucursal de Campana había abierto sus puertas en 2017 y las cerró hace varios meses atrás.
Con deudas acumuladas por unos $4600 millones, la cadena de electrodomésticos Garbarino comenzó esta semana a enviar telegramas de despido a 1.800 empleados, lo que representa dos tercios de su fuerza laboral. Esto se enmarca dentro un plan de cierre definitivo de sus 105 locales de todo el país.
Tras un pedido de la Federación de Empleados de Comercio al Gobierno nacional de Alberto Fernández para evitar los despidos, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por un plazo de 15 días y convocó a una audiencia para el próximo miércoles.
La resolución oficial obliga a ambas partes a poner la situación en suspenso. Durante las próximas dos semanas, el gremio deberá abstenerse de realizar cualquier medida de fuerza u otra acción directa. A la vez, Garbarino deberá dejar sin efecto las desvinculaciones durante ese plazo.
Hoy todos los locales de la empresa están cerrados y desde hace ocho meses los cerca de 3.800 empleados de la empresa no están cobrando sus salarios. Esto incluye a los trabajadores de las seis unidades del grupo: Garbarino, Garbarino Viajes, la cadena Compumundo, la financiera Fiden y las plantas Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en la provincia de Tierra del Fuego.
Ya con problemas financieros, en junio de 2020 la firma fundada en 1951 pasó a manos del empresario Carlos Rosales. La caída de ventas por la retracción económica provocada por la pandemia generó el cierre masivo de locales. La sucursal de Campana había abierto sus puertas en 2017 y las cerró hace varios meses atrás.
"La situación está muy complicada con Carlos Rosales, el dueño de la empresa, que la quiere reflotar con argumentos irrisorios. La compró y luego nos enteramos de que quiere que sea una especie de Mercado Libre", aseguró Érica Salazar, delegada de Empleados de Comercio Zona Oeste (Seoca) y de la sucursal de la cadena en el shopping Plaza Oeste.
La sucursal de Campana, ubicada sobre la avenida Rocca, ya había bajado sus persianas hace varios meses atrás.



