La autora campanense se adentra en el mundo de "las nenas" de Sandro en un contexto especial: cuando la casa del Gitano es puesta a la venta. En esa situación descubrió "muchos elementos" que le interesaban trabajar: "la relación de las fanáticas con su ídolo, la profanación de lo sagrado, el goce en la tercera edad y el cumplimiento del deseo", contó en diálogo con LAD.
Publicada en septiembre por Editorial Conejos, "Frenéticas" es la primera novela de la campanense Magdalena Girardi (33 años), quien le da voz a parte de ese grupo conocido como "las nenas" de Sandro, a quienes se les trastoca el presente cuando se enteran de que la mansión del Gitano está a la venta y que Cristian Castro quería comprarla.
"Ese fue el disparador para la idea: la casa tenía que terminar en manos de "las Nenas". Después me di cuenta que en esa ocurrencia había muchos elementos que me interesaban: la relación de las fanáticas con su ídolo, la profanación de lo sagrado, el goce en la tercera edad y el cumplimiento del deseo", explica la autora.
"La casa está oculta por un paredón que marca una división entre el ídolo y lo ordinario, una disyunción que Sandro siempre se preocupó en sostener. Me pregunté qué les pasaría a esas mujeres que deseaban tanto acercarse a la intimidad del Gitano, si de pronto pudieran franquear la barrera y habitar un espacio que les fue prohibido hasta el momento. ¿Qué pasaría con ese deseo, ahora sin la prohibición? ¿Era posible sostener la idolatría o desacralizarla implicaba, inevitablemente, su caída?", apunta respecto al nacimiento de la novela.
A partir de ese drama singular, Girardi mueve los hilos de una historia atravesada por el humor y la ternura, adentrándose en el mundo groupie de la tercera edad. Se cuentan las reuniones, discusiones y las expectativas de ese conjunto de fanáticas que dedicaron su vida a honrar la figura de Sandro y ahora van a librar esta última batalla, cueste lo que cueste.
En relación al nombre de su novela la escritora comenta: "Uno de los tantos apodos que tuvo Sandro, por sus movimientos en el escenario, fue El Frenético. Durante el proceso de escritura en el taller al que asistía, antes de pensar en el título, un compañero solía preguntarme: "¿Y? ¿Cómo vienen las frenéticas?". Desde ese chiste, y al modo en el que surgió la idea de esta historia, encontré en ese título una condensación, un juego de connotaciones que se despliega en toda la novela. Una de ellas es algo que descubren las mismas protagonistas: para los griegos el alma residía en el diafragma, al que llamaban "Fren". El diafragma es el órgano que permite respirar, se abre y se cierra, dejando pasar el aire. De ahí deriva la palabra "frenesí". Entonces, cuando Sandro ya está muy enfermo, con sus dificultades para respirar, ellas se arman un relato que les permite sostenerlo: No es el pucho, es el frenesí".
Girardi ha tenido el honor de ser distinguida por sus trabajos literarios. Su cuento "Delta" recibió una mención de honor en el Concurso de cuento Haroldo Conti 2020, seleccionado por un jurado compuesto por Félix Bruzzone, Mariana Enriquez, Jimena Néspolo, Patricia Ratto y Hernán Ronsino.
Y en 2018, el proyecto de su primera novela, "Frenéticas", fue seleccionado por la Biblioteca Central de la Provincia de Buenos Aires para una clínica de final de obra junto a Julián López, Gabriela Cabezón Cámara y Fernanda García Lao.
Venía trabajando la novela en el taller de Marcelo Guerrieri, fue ahí donde pude darle forma al proyecto desde el inicio. Una vez avanzado me presenté en la convocatoria. Ser seleccionada fue una alegría porque era la primera vez que la presentaba a alguien externo al taller", cuenta. "Después tuve la suerte de que a Paula Brecciaroli, Ariel Bermani y Bruno Szister, de Editorial Conejos, les gustara y la eligieron para que forme parte de su catálogo", agrega.
Magdalena, además de escritora, estudió psicología y se formó en psicoanálisis en el Centro de salud mental Ameghino y en la Escuela Freudiana de Buenos Aires. "El psicoanálisis es mi profesión y mi trabajo; en cambio, la escritura es un espacio de ocio, una actividad de la que puedo entrar y salir según guste", señala para diferenciar las actividades.
"Las dos prácticas trabajan con el lenguaje y hay muchos puntos en los que dialogan. El que más interesante me resulta es el de poner en juego el carácter performativo del lenguaje, es decir que las palabras tienen el poder de un acto, no solo describen, también hacen cosas, solo por ser dichas producen algo. Samanta Schweblin dice que el escritor convoca y el lector invoca: si un texto dice "No hay una tetera sobre la mesa", el lector ya se la imaginó, ya eligió su tetera, incluso aunque se la esté negando", remarca Girardi.
El libro ya está disponible en la librería Byblos de nuestra ciudad; en Juanele (Zárate); y en todas las librerías del país que trabajan con Editorial Conejos. "Publicar algo, que ese texto privado pase a un estado público y ya no sea tan propio, es todo un acontecimiento. Así termino el 2021, transitando todo el movimiento, interno y externo, que produjo. Para el año próximo tengo ideas y algunos inicios de algo nuevo, el mundo groupie me sigue llamando pero esta vez desde otro lugar", cierra.
EN "FRENÉTICAS", GIRARDI SE SUMERGE EN EL MUNDO GROUPIE DE LA TERCERA EDAD Y NARRA UNA HISTORIA ATRAVESADA POR EL HUMOR Y LA TERNURA.



