Llegué hasta la basílica de Luján, hacía años que no iba. Estaba divina, muy bien arreglada.
Me emocioné y lloré mucho cuando la vi y recé.
Soy una persona que me apasionaba trabajar en las escuelas y lo hice de corazón en el Jardín Nº 1, Nº 2, en la Biblioteca de la Escuela Técnica "Luciano Reyes", en la Biblioteca Nacional de Maestros de Buenos Aires. Era feliz realizando esa tarea y por estar entre los chicos.
Pienso siempre que la tercera edad no nos convierte en un ser diferente. Nosotros debemos cuidar de nuestra persona y nuestra casa.
No significa estar desalineados, sino bien vestidos y perfumados. Liberarnos de la soledad, del miedo a la muerte y otros conflictos psicológicos y tener mucha fe en Dios. Sacar experiencias que hemos ido ganando y la visión amplia de la vida productiva y feliz.
Lo que nuestro espíritu siente se refleja en el rostro y se ilumina a través de nuestra mirada, si conservamos un espíritu alegre "somos jóvenes".
Imagen ilustrativa, selección del editor. Foto: Archivo.
SONIA OBORSKI de CIANCHETTA



