Igualó 1-1 como local ante Gimnasia (J) y quedó afuera de la pelea por el ingreso a la Copa Argentina. El próximo viernes visita a Instituto en Córdoba y después será parte de la definición de la Zona B: en la última fecha recibe a Barracas Central.
El momento de Villa Dálmine lo grafica perfectamente sus dos rachas actuales: con el empate 1-1 de ayer ante Gimnasia de Jujuy llegó a siete partidos sin derrotas y, al mismo tiempo, también a tres encuentros sin victorias. Así, después de aquella seguidilla de cuatro triunfos en fila que había renovado ilusiones en el plantel, las igualdades conseguidas en las últimas tres fechas lo han vuelto a postergar en la tabla de posiciones de la Zona B y lo han dejado sin chances de pelear por la clasificación a la próxima Copa Argentina.
Claro está: en la mirada extendida, esta situación no es producto de la racha actual (la mejor que ha tenido en el campeonato), sino de la pésima primera rueda que hizo (apenas 12 puntos). Pero, a su vez, estos últimos resultados dan cuenta de un rendimiento que no termina de convencer y de un equipo que repite errores y es castigado por ello: ayer, el Lobo jujeño le marcó en una acción de pelota parada, tal como le ocurrió en las dos fechas anteriores.
En esta oportunidad, Marcelo Franchini buscó, con el ingreso de Ezequiel D´Angelo como titular, más elaboración, más juego asociado. Y si bien la intención estuvo, no se materializó. Incluso, el empate llegó por un quedo de la defensa visitante que aprovechó Fernando Bersano (máximo artillero del plantel con 6 conquistas).
Así, el Violeta terminará el campeonato sin haber pisado nunca la mitad alta de la tabla de posiciones y con apenas unas pocas certezas de cara a la próxima temporada. El viernes visitará a Instituto en Córdoba en la anteúltima fecha y, posteriormente, será parte de la definición de la Zona B, dado que en la jornada final recibirá a Barracas Central en su despedida del certamen.
EL PARTIDO
Tres cambios propuso Franchini en la formación titular, pero el más significativo fue el ingreso de D´Angelo por Moyano, que le dio al equipo mayor fluidez en la circulación del balón. Parado a la derecha de Agüero, el zurdo influyó rápidamente y el equipo contó con mayor paciencia para manejar la pelota y también con un nexo para que Lautaro Díaz (reemplazó a Nouet) entre en juego, siempre abierto sobre la derecha.
Sin embargo, esos movimientos no se transformaron en situaciones de peligro porque la pelota nunca le llegó a Gagliardi. Encima, en la zona defensiva se volvieron a repetir errores en el inicio mismo del cotejo. A los 7 minutos, Ortigoza exigió a Bilbao después de un mal rechazo de Cáseres. Y a los 14, tal como ocurrió ante Ferro y Tristán Suárez, el Violeta marcó mal en una pelota parada y lo pagó con gol: Facundo Suárez se liberó de la marca de Pollacchi (chocó con Agüero) y metió un cabezazo inapelable a la altura del primer palo tras un córner desde la derecha.
Con la ventaja a su favor, el Lobo se sintió todavía más cómodo recostándose contra su área (ya lo había insinuado en los primeros minutos) y le cedió el protagonismo a Villa Dálmine, que manejó el balón, pero sin ideas para cambiar de ritmo y quebrar el bloque defensivo del visitante (D´Angelo y Germán Díaz quedaron como lanzadores y ni Pollacchi ni Rizzi tuvieron claridad en sus proyecciones). Por eso, chocó una y otra vez contra los defensores jujeños sin poder sumar nunca a Gagliardi a sus intentos.
Y entre la impotencia de uno y la conformidad del otro, nada pasaba en el partido, Incluso, tampoco generó nada un centro al montón de D´Angelo desde la banda derecha, pero un llamativo quedo de Antunes (se desentendió de la pelota) le permitió a Fernando Bersano definir con comodidad de cara a Otarola desde el punto penal.
Con el empate, el Violeta tomó envión para ir por más y casi lo consigue con una fórmula similar: Lautaro Díaz soltó el centro desde la derecha y Cáseres ganó cómodamente la posición, pero cabeceó justo al lugar en el que se encontraba Otarola, que terminó atenazando el balón cuando todos se paraban para gritar el segundo.
El complemento comenzó más disputado en su trámite (Gimnasia salió a presionar más adelante) y con errores defensivos ya observados en la primera parte: a los 4, un mal rechazo de Pollacchi le permitió a Belleggia rematar de frente al arco (el palo salvó a Bilbao); y a los 5, Gimnasia volvió a marcar mal dentro a su área y Agüero cabeceó solo, pero tan de pique al suelo que la pelota se fue por sobre el travesaño.
Ese arranque del complemento fue anárquico, por la vehemencia con la que el Lobo intentó ir hacia adelante y porque el equipo de nuestra ciudad no encontraba a D´Angelo y Germán Díaz para elaborar juego. Por eso, las imprecisiones gobernaron el partido, al tiempo que el mediocampo se fue convirtiendo en zona de transición y no de gestación.
Para el tramo final del encuentro, Franchini varió el esquema con los ingresos de Moyano y Costantino: dispuso una línea de tres en defensa, plantó a Moyano junto a Agüero en el centro del campo y soltó a D´Angelo, Constantino y los Díaz. Y rápidamente no solo presionó al Lobo, sino que generó una chance clara: centro de Pollacchi y cabezazo de Gagliardi, que hizo lucir a Otarola.
Sialle reaccionó y también realizó dos modificaciones para responder tácticamente. Y casi sale ganando en ese duelo de cambios: Lencina llegó muy libre por derecha, pero definió al cuerpo del debutante Ezequiel Navarro Montoya, quien había ingresado por un corte que complicó a Bilbao desde el primer tiempo.
La anarquía en el trámite creció y, en los minutos finales, el partido tuvo momentos para uno y otro. Y los dos llegaron con peligro al área rival. La más clara del Violeta fue a los 42, cuando Otarola manoteó con lo justo una definición de Nouet.
Sin embargo, con jugadores agotados físicamente (D´Angelo especialmente) y apurados por el reloj, faltó claridad y paciencia para romper la paridad y el pitazo final del Lobo Medina sentenció el 1-1 que no conformó a ninguno de los dos equipos de cara a los objetivos con los que llegaban al encuentro.
BERSANO APROVECHÓ EL QUEDO DE ANTUNES Y, DE PRIMERA, DEFINIÓ PARA MARCAR EL 1-1.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
VILLA DÁLMINE (1): Emanuel Bilabo; Maximiliano Pollacchi, Rodrigo Cáseres, Zaid Romero, Facundo Rizzi; Ezequiel D´Angelo, Emiliano Agüero, Germán Díaz; Lautaro Díaz, Alejandro Gagliardi y Fernando Bersano. DT: Marcelo Franchini. SUPLENTES: Ezequiel Navarro Montoya, Agustín Stancato, Facundo Lando, Gino Olguin, Santiago Moyano, Franco Costantino, Lucas Cajes, Francisco Nouet y Juan Cruz Franzoni.
GIMNASIA (1): Fernando Otarola; Iván Antunes, Álvaro Cazula, Emir Faccioli, Diego López; Lucas Pérez Godoy, Emmanuel García, Iván Ortigoza; Mauricio Sperduti, Facundo Suárez y Leandro González. DT: Arnaldo Sialle. SUPLENTES: Emilio Di Fulvio, Adrián Torres, Nicolás Bertochi, Lautaro Belleggia, Jorge Jaime, Francisco Gatti, Gonzalo Lencina, Joaquín Quinteros y Santiago Rosa.
GOLES: PT 14m Facundo Suárez (G) y 39m Fernando Bersano (VD).
CAMBIOS: ST Lencina x García (G) y Belleggia x Sperduti (G); 12m Navarro Montoya x Bilbao (VD); 27m Moyano x Rizzi (VD) y Costantino x Bersano (VD); 30m Gatti x González (G) y Quinteros x Pérez Godoy (G); y 34m Nouet x L. Díaz (VD) y Franzoni x Gagliardi (VD).
AMONESTADOS: Romero, L. Díaz y Gagliardi (VD); Pérez Godoy (G).
CANCHA: Villa Dálmine.
ÁRBITRO: Luis Lobo Medina.
CON LO JUSTO, OTAROLA ALCANZARÁ A MANOTEAR LA DEFINICIÓN DE NOUET QUE PUDO VALER EL TRIUNFO.
SOBRE EL CIERRE EL PRIMER TIEMPO, CÁSERES TUVO UNA CHANCE CLARA PARA MARCAR EL 2-1.
D´ANGELO VOLVIÓ A LA TITULARIDAD AYER.
DEBUTÓ NAVARRO MONTOYA
Promediaba el primer tiempo cuando Emanuel Bilbao se arrojó al piso para contener un balón ante el acecho de Leandro González, quien se barrió peligrosamente contra su humanidad. De hecho, alcanzó a impactarlo y a provocarle un corte en el mentón. Esto generó que el partido se detenga por unos cuantos minutos y que el médico Gabriele Guglieri tenga que improvisarle un vendaje que no lucía nada cómodo para el arquero. Por las dudas, en el entretiempo, Ezequiel Navarro Montoya se quedó realizando ejercicios precompetitivos y, finalmente, a los 12 minutos del segundo tiempo fue requerido, después que Bilbao siguiera sin poder sentirse cómodo ni con la herida ni con el vendaje.
De esa manera, el capitán Violeta dejó el campo de juego por primera vez en el campeonato, mientras el hijo del "Mono" hizo su debut en Villa Dálmine. Y no solo debutó, sino que cumplió cada vez que fue llamado a la acción (tapó un remate de Lencina que llegó solo al área), siempre bajo la atenta mirada de su padre, quien se encontraba en la platea.
Con 23 años, Navarro Montoya llegó al equipo de nuestra ciudad como tercer arquero, después de experiencias en Guaraní Antonio Franco de Misiones y en categorías de ascenso de España.
EL MOMENTO DEL CAMBIO: EL "MONITO" SE SALUDA CON BILBAO.
UN DOMINGO CLAVE
Por la 32ª y antepenúltima fecha del campeonato, hoy se disputarán partidos decisivos para la definición de cada una de las zonas de la Primera Nacional. La principal atracción del día está en la Zona A: desde las 15.35 horas, el líder Almirante Brown (55 puntos) recibe a su escolta Quilmes (54).
Atentos a lo que suceda en Isidro Casanova estarán San Martín de Tucumán (53), que mañana recibe a Agropecuario (50) desde las 18.00 horas; y también Tigre (51), que visita a Nueva Chicago este lunes desde las 21.10.
En tanto, hoy habrá cuatro encuentros en la Zona B y en tres de ellos habrá protagonistas de la pelea por un lugar en la final por el primer ascenso. El líder Barracas Central (49) visita a Brown de Adrogué (44) desde las 15.00 horas; Ferro Carril Oeste (48) jugará ante Defensores de Belgrano en el Bajo Núñez desde las 17.35; e Independiente Rivadavia (47) enfrentará a Guillermo Brown en Puerto Madryn desde las 16.00. Mientras Güemes (48) se presentará mañana frente a Almagro en José Ingenieros.
Ayer, además de Villa Dálmine 1-1 Gimnasia (J), la Zona B tuvo acción en San Juan, donde San Martín venció 1-0 a Instituto, próximo rival del Violeta. Mientras por la Zona A, Atlanta le ganó 1-0 a Estudiantes (BA) y Gimnasia (M) y Estudiantes (RC) igualaron 0-0.



