Que levante la mano a quién no le ha pasado echar unas cuantas palabras (no muy dulces) al viento, al ver las bolsas de basura desparramadas por doquier en la vereda...
Que levante una pata quién no ha comido de la basura del ser humano al no encontrar nada decente que comer durante días...
¿Y por qué se dan estas situaciones?
En primer lugar, nosotros los seres humanos generamos basura.
En segundo lugar, los perros necesitan comer para sobrevivir a la calle y sus malos pasares. Comer de la basura puede ser perjudicial para ellos ya que puede causarle bolos fecales, envenenamiento u otros.
Ojo, no es sólo el hambre del perro la causante de estas situaciones, también colaboran gatos, incluso caballos.
¿Qué podemos hacer para evitarlo?
- Procurar disminuir el volumen de basura que generamos.
- Separarla para que los recuperadores urbanos puedan aprovechar los residuos reciclables.
- Disponer nuestra basura lo más alta posible, en canastos cerrados con tapa.
- Sacar la basura, de ser posible, un rato antes de que pase el recolector.
- Brindar alimento y agua para los perros que no tengan la manera de acceder a los mismos.
- Colaborar con los refugios y organizaciones proteccionistas para evitar que haya animales abandonados.
Alejandra Gómez / Lic. en Información Ambiental - Comentarios y consultas al e-mail: e.alegomez1959@gmail.com



