Nuestros ancestros a menudo se enfrentaban a situaciones peligrosas. Ataques de un animal o enemigo, resistir las fuerzas de la naturaleza, e incluso conseguir alimentos, eran situaciones que requerían reaccionar de forma rápida y precisa.
El cuerpo ha aprendido a reaccionar ante los peligros con la liberación de las hormonas del estrés: cortisol y adrenalina. Responsables del aumento en el ritmo cardíaco, subida de tensión y que el flujo de sangre se dirija a los músculos para lograr una exitosa reacción de «lucha o huida», dependiendo de la situación.
Los tiempos han cambiado. Hemos adaptado este mecanismo a las realidades modernas. Todavía nos concentramos activamente y sentimos tensión muscular cuando estamos estresados. Sin embargo, ahora nos ayuda a afrontar los cambios en condiciones habituales o una gran carga de trabajo.
El valor de este magnífico mecanismo es enorme porque ha ayudado a los humanos a sobrevivir durante muchos siglos. Sin embargo, bajo un estrés permanente, el cuerpo es como una cuerda tirante. Puede traerte consecuencias desagradables.
Enfermedades relacionadas con el estrés
Bajo estrés, el cuerpo mantiene a los sistemas cardiovascular, respiratorio y muscular en un estado constantemente activo para resistir la adversidad. Provoca la liberación de adrenalina.
El sistema inmunitario es muy sensible a las señales de los sistemas nervioso y endocrino. Los cambios en sus funciones a menudo provocan un sistema inmunitario afectado.
Tensión arterial incrementada a largo plazo, que es la forma del cuerpo de reaccionar ante el estrés, puede causar alteraciones en el ritmo cardíaco o resultar en un infarto o ictus.
Las mujeres pueden sufrir alteraciones del ciclo menstrual y libido disminuida.
Puede resultar en problemas de piel y pelo como acné, psoriasis y eccema, así como pérdida permanente de pelo.
El tracto gastrointestinal también puede verse afectado negativamente y resultar en gastritis, e irritación del intestino.
El impacto emocional del estrés puede ser el más intenso. Causa ansiedad, olvidos, pesimismo, agotamiento, soledad y dificultad para concentrarse.
Consejos principales para aliviar la ansiedad:
- relájate
- dedica tiempo a la familia
- disfruta de actividades que generen emociones positivas
- haz un seguimiento de cómo te sientes para descubrir patrones.
Una de las formas más fáciles de afrontar el estrés repentino es respirar profundamente. Haz este ejercicio entre 5 y 30 minutos y te sentirás mejor.
Respirar profundamente aumenta el suministro de oxígeno al cerebro y estimula el sistema nervioso, lo que causa que el cuerpo se relaje naturalmente. La respiración se hace lenta y la presión sanguínea disminuye.
Los mejores remedios para el estrés incluyen caminatas activas, correr, nadar, bailar y entrenar en el gimnasio. La actividad motora aumenta la producción de endorfinas en tu cerebro, que es por lo que nos sentimos satisfechos durante mucho tiempo después de entrenar.
Si aun hecho todo esto, no es suficiente para aliviar tu pesar, vení a la consulta hay algunas hormonas que pueden estar fallando y modularlas tiene gran impacto en la calidad de vida.
Dra. Analía Barchiesi - Ginecóloga y Obstetra - Centro Médico Rawson - cmr.drapp.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



