Los acontecimientos producidos en los últimos días, dieron la voz de alerta sobre lo insostenible de la situación político - económica que está afectando a toda la ciudadanía de nuestro sufrido país.
Nos encontramos ante la triste disyuntiva de no saber cómo será nuestro futuro. Sabemos que durante la era democrática tuvimos muchas situaciones que, en definitiva, hoy se están copiando en mayor o menor grado. Pero lo verdaderamente inusual de la situación actual es que, como se diría, desconozco quien es mi enemigo, hagamos más atenuada la situación, digamos mejor "desconozco quién es mi amigo".
Es difícil encontrar las palabras para definir las situaciones planteadas sin herir susceptibilidades, si no podemos discernir cuando se miente y cuando no, ¿fue antes, durante o ahora? Estamos perdiendo de vista la situación de cada personaje. Parecería que ha llegado el momento de tratar de reubicar a cada uno de los protagonistas que se encuentran en la "Guerra de las galaxias", usando esta semejanza en el sentido que parece ser más una fantasía que la realidad, para descubrir de qué planeta proviene cada uno. Existen miedos en todos los protagonistas, - salvo en una pequeñísima minoría que igualmente dudan donde están parados -, los cuales determinan que, suceda lo que suceda, nadie tiene la seguridad de saber cómo va a salir adelante en tamaño problema. Saben que se necesitan unos a otros, pero existen una serie de obtusas mentes que no quieren reconocer esta situación, y son las que se encuentran bloqueando las posibles salidas.
Pensar que en nuestra historia hubo próceres que nos enseñaron que existe la grandeza y el renunciamiento cuando es necesario para la salvación de nuestra República. Uno de ellos, por nombrar a alguno el que consideramos Padre de la Patria, el Gral. San Martín. ¿De qué sirven los grandes ejemplos de nuestra historia si solo nos acordamos de ellos en su día?
La vida es un continuado de hechos que van formando a los individuos. Pero los hechos no son determinativos pragmáticos de nuestros futuros, por lo cual no podemos ser esclavos de nuestro pasado. Quien vive esclavo de su pasado no vive su presente ni edifica su futuro. Los sinceros renunciamientos de quienes sobreponen a sus intereses los de la mayoría, son quienes realmente serán recordados por las generaciones futuras.



