El Monumento al Mate de Del Pino y Necochea cumplió 10 años. "Los vecinos me preguntan si el Mate es del barrio Del Pino o del Sarmiento… yo les digo que es de todos, lo hice para todos" dice su autor, Héctor Segovia.
No será el Pucará del Parque Urbano, pero al transitar por Del Pino y Necochea, en el límite geográfico de los barrios Sarmiento y Del Pino, es inevitable no dedicarle al menos una mirada al Monumento al Mate. Más ahora, que desde hace unos meses atrás fue "tuneado" por su autor con nuevos colores. "El 9 de Julio -dice Héctor Segovia (60)- cumplió 10 años y pensé que intervenirlo era una forma de reinaugurarlo. Los vecinos me preguntan si el Mate es del barrio Del Pino o del Sarmiento… yo les digo que es de todos, lo hice para todos los de por acá".
Emplazado en la vereda de su casa, sobre Del Pino, el monumento tiene una impecable y trabajada bombilla de acero inoxidable, que incluso lleva la firma del autor. "Nací y me crié a dos cuadras de acá. Pensé en hacer un monumento que le diera un poco de vida a estas calles, porque en el fondo creo que Campana es un pueblo triste. Para ver un monumento o un poco de color tenés que ir al centro... Todos me preguntan por qué un mate. Porque representa lo mejor que tenemos los argentinos: el culto a la amistad".
"El mate representa lo mejor que tenemos los argentinos: el culto a la amistad", afirma el artista local.
La casa de Segovia está en la esquina, y sobre la vereda de Necochea hay otro monumento, también de su autoría. No llama tanto la atención, pero no es menos importante en términos conceptuales. "Es una balanza, Libra… representa a la Justicia, algo indispensable para nuestras vidas, tanto como la amistad. Está hecha con materiales reciclados. Los platos son dos parabólicas desechadas de DirecTV, y los fierros fueron soldados en el taller de mis hermanos. Y además, funciona… ¡Mirá!" dice con una sonrisa, y apoyando una mano en uno de los platos que cede al peso, el otro se levanta.
Tercero de 17 hermanos, nuestro singular vecino se reconoce como artista desde edad temprana. Explica que de chico ya andaba haciendo pequeñas esculturas con todo lo que encontraba por ahí: alambres, botellas, palos, hueso, piedras… incluso pintaba las letras y decoraba el carro de su abuelo, quien era verdulero.
Héctor acuñó su propia moneda conmemorativa para celebrar medio siglo de vida.
"Mirá: me recibí de Administrativo en la Escuela Profesional, cuando funcionaba en lo que ahora es el Instituto 15, frente a la Municipalidad. Y después, por acompañar a un primo, me hice la nocturna. Un bachillerato con especialización en informática. Pero en el medio hice 2 años en la Escuela Municipal de Joyería, en Capital Federal; y también cursé un montón de materias en la Escuela de Arte Ricardo Carpani… lo disfrutaba muchísimo, pero por cuestiones que no vienen al caso, tuve que largar".
La pequeña casa está toda decorada aquí y allá: una guarda tehuelche y una estilizada cabeza de caballo en las paredes exteriores. Una moneda gigante en el living (conmemorativa de sus 50 años), y la heladera intervenida con amarillo vainilla y figuras geométricas en la gama del lila y el celeste hablan de alguien que sabe lo que hace.
"Proyectos tengo muchos, siempre… pero últimamente tengo ganas de ponerme a fabricar mates ¡en la esquina del mate! Necesitaría un tornito copiador. Ya veremos…" concluye, mientras una generosa colección de mates exhibidos en una ya desbordada vitrina lo custodia.
Sin muro ni reja perimetral, con una balanza a la izquierda y un mate a la derecha, la casa de Segovia siempre está recibiendo gente.
HISTORIAS CON ENERGIA - PDF
Una impersonal heladera, transformada en objeto artístico por el talentoso e inquieto vecino.



