Melquiades, el león montes (un puma), es refinado, cultor de la cortesía y tiene la ilusión de que yendo por el mundo con buenos modales y cultivado se puede conseguir cualquier cosa, y sin embargo, se encuentra a diario contrariado por la realidad que lo termina obligando a huir, generalmente hacia la derecha.
La pequeña semblanza del histórico comics de la factoría Hanna Barbera, es casi una analogía de la realidad argentina.
Un presidente arribado al poder montado en el falible dedo de la sobre valorada líder de la corriente neo conservadora autopercibida como de izquierda, que se ha pasado sus casi dos años de ejercicio del cargo, ( el poder nunca lo tuvo en sus manos como le pasa a todos los presidentes), componiendo, tratando de no molestar a los que realmente ostentan el poder y son los mismos de siempre.
Derrotados de manera humillante en medio de una pauperización generalizada, creciente, las huestes del gobierno que es el fruto de una alianza sin principios, abrieron la bolsa de gatos donde contrariamente a lo que decía el creador del movimiento no se están reproduciendo y le muestran a la sociedad las miserias que los nutren. Sacaron a un inoperante Jefe de Gabinete para nombrar a un reconocido militante antiderechos, un hombre denunciado por propia tropa de conculcar los derechos de una niña de once años violada en la provincia que gobernaba. Tan aberrante como suena el hecho es la noticia de que el Ministro de Seguridad es Anibal Fernandez, un agresivo lenguaraz, un incansable trajinador de canales de televisión a los que acudió mas tarde que temprano a divulgar la falaz idea de que Kosteki y Santillan fueron victimas de una pelea entre ellos y que los piqueteros estaban tratando de voltear a un gobierno que se caía solo, como finalmente pasó; el mismo canalla que supo decir que Julio Jorge Lopez "estaría tomando el te en la casa de alguna tía..." A quince años de su desaparición es bueno recordarlo aunque a la volatil memoria de los argentinos poco le importe.
Dominguez, otro hombre del Opus Dei vuelve al ruedo a tratar de recomponer la relación del gobierno con ese eufemismo dado en llamar el campo.
Como se puede ver, lejos estos nombres de representar una radicalización del gobierno que ha sumido en el hambre a 45 % de habitantes. Se mezclan en el nuevo gabinete personajes como la doctora Alcorta, denunciante de Manzur a quien volvería a denunciar, pero no desde el gobierno ( interesante esquizofrenia, la de separar al gobernador de Tucumán del jefe de gabinete aunque sean la misma persona), todos mano-teandose con las garras afiladas a la vista de todos.
La jefa del movimiento, esa gran constructora de derrotas de su propia corriente, ( 2013, 2017, 2021), no se anduvo con chiquitas y emulando a su viejo líder, le puso a su otrora ungido presidente el palo en la rueda publicando esa carta en la que palabras mas palabras menos, intenta sacar los piés del plato animandose a hablar de ajuste ( tuvo que pasar una catastrofe electoral para el kirchnerismo dijera algo contra el ajuste), apretando al presidente que, zorro viejo y trensero, no se anduvo con chiquitas ni perdió el tiempo ventilando reyertas y salió a coptar los favores del fosilizado aparato del partido, Gobernadores, barones del conurbano y la ´componedora´ CGT que salieron a respaldarlo, (poniendo en evidencia el escaso peso y la nula influencia que tiene el kirchnerismo hacia adentro del gigantesco aparato) y lograron en medio de tanto fuego artificial, que las cosas cambien un poco - enroques ministeriales, renuncias rechazadas- para que todo siga igual dejando al hombre del FMI y factotum del ajuste en el gobierno al frente de Economía.
En síntesis, el gobierno derrotado por el hambre que ha provocado en la población no encuentra otra salida que profundizar su giro y huye a la derecha, como el cobarde león montés de la tira cómica.



