"No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente".
Se levanta y mira por la ventana. La vida le está pesando mucho. Lo intenta desde hace tiempo pero no puede. Vivir no es fácil, se dice. Escribe para calmar la tristeza. Escribió siempre. Por placer, por desesperación, para defender la posición de las mujeres, y porque no sabe hacer otra cosa. Escribir fue su vida. Es su historia.
Hoy será el día. Estuvo pensando en cómo hacerlo. Es 28 de marzo de 1941, está en Lewes, Inglaterra, y en pocas horas ya no estará viva. Después de escribir las cartas de despedida y mirar todo alrededor una vez más, se puso el abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se hundió en el río Ouse para acabar con su vida. Las cartas eran para su hermana Vanessa Bell y su marido Leonard Woolf, las dos personas más importantes. Su desaparición fue publicada en los diarios. Su cuerpo fue encontrado dos semanas después. Se había suicidado una de las mejores escritoras de todos los tiempos, a los 59 años.
Adeline Virginia Stephen nació en Londres el 25 de enero de 1882, siendo la tercera de cuatro hermanos. Su padre fue historiador y crítico literario; su madre, miembro de una familia de editores. En su casa había una biblioteca que era el orgullo de todos, y eran visitados por artistas, escritores y políticos. Podría decirse que su destino estaba escrito. Tenía tres hermanos más, -hermanastros en realidad-, hijos del primer matrimonio de su madre. De una de sus novelas puede deducirse que fue abusada por dos de ellos, lo que la marcó para siempre.
En 1895, cuando tenía 13 años, su madre murió de forma repentina por fiebre reumática. Desde ese momento, comenzó a sufrir estados anímicos depresivos que se convirtieron en crónicos. Su vida estuvo ya siempre marcada por ese vaivén emocional que sin duda influyó en su obra y la obligó a pasar algunas temporadas en casas de reposo. La enfermedad se agravó con la muerte de su hermanastra Stella dos años después y por el fallecimiento de su padre en 1905 a causa de un cáncer.
Después de esas muertes, Virginia se trasladó, junto a varios hermanos, al barrio londinense de Bloomsbury y la vivienda se convirtió en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que figuraban escritores como Forster o Strachey, el economista Keynes, el pintor Grant y los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein. Todos ellos formaron el conocido como grupo de Bloomsbury.
Virginia empezó a escribir artículos y críticas regularmente en el periódico The Guardian y para el suplemento literario de The Times, algo que continuó haciendo el resto de su vida.
A pesar de tener dudas sobre el matrimonio, en 1912 se casó con el economista e historiador Leonard Woolf, a quien conoció en las charlas intelectuales en Bloomsbury, y del que tomó su apellido. Cinco años más tarde ambos fundaron la célebre editorial Hogarth Press, que editaría la obra de la propia Virginia y la de otros relevantes escritores, como Katherine Mansfield o T.S. Elliot.
Aún con sus estados de ánimo cambiantes, Virginia nunca dejó de escribir, y mucho de su vida puede resumirse en una de sus obras: "Fin de viaje".
Se caracterizó por un estilo literario en constante experimentación, siendo considerada una de las escritoras más importantes del siglo XX. Su técnica narrativa del monólogo interior y su estilo poético destacan como las contribuciones más importantes a la novela moderna.
Luego de "Fin de viaje", publicó "Noche y día", una novela romántica de estilo realista, con cuatro personajes que componen un cuarteto amoroso muy particular, con relaciones cruzadas. En ella, aborda los cambios sociales de ese momento, en especial con la situación de la mujer –tema que siempre le interesó-, y los conflictos entre la modernidad y la tradición. Como en todas sus obras, hay algo de autobiográfico: se cuestiona allí si es necesario que haya amor dentro de un matrimonio y si todavía puede hablarse de amor en una época en la que ya se ha dejado atrás el romanticismo.
En 1922, publicó "El cuarto de Jacob", la primera gran novela de su editorial Hogarth Press, y en la que empezó a experimentar el estilo literario que perpetuó, con metáforas, simbolismos y monólogos interiores de los protagonistas.
En 1925, logró un gran éxito con "La señora Dalloway", posiblemente su obra más conocida. El tiempo en la obra abarca solo doce horas en las que explora la personalidad de la protagonista.
En "Al faro" (1927), Virginia abordó una discusión familiar sobre si realizar o no una excursión a un faro, sirviéndole para liberar todos sus fantasmas familiares y luchas de poder entre el hombre y la mujer al frente de la familia.
En 1929, publicó "Una habitación propia", un ensayo feminista basado en las conferencias que había impartido en universidades de mujeres, y en el que examina el papel femenino en la literatura, planteando la idea de que "una mujer debe tener dinero y una habitación propia si quiere dedicarse a escribir ficción".
En 1932, publicó Las olas, considerada por muchos críticos la mejor y de difícil creación. Su última novela publicada en vida fue Los años, (1937), sobre la historia de una familia a lo largo de una generación. El año siguiente publicó "Tres Guineas", un ensayo en el que continuó con los temas feministas de Una habitación propia y donde también dirigió su mirada al fascismo y la guerra.
Hacia los años 30, Virginia Woolf había escrito muchísimo –novelas, cuentos, cartas- y era considerada una intelectual, además de una escritora innovadora e influyente y una feminista pionera. A pesar de su éxito literario, nunca dejó de sufrir episodios depresivos y cambios de humor dramáticos.
Entreactos (publicado de manera póstuma en 1941) fue la última novela que terminó, pero que no pudo corregir antes de su muerte, y también es su narración más amarga, al poner de manifiesto la inestabilidad y lo difícil que resulta asimilar lo vivido.
Leonard siempre estaba a su lado porque era consciente de su frágil estado mental. Precisamente, mientras ella trabajaba en Entreactos, él percibió que se hundía en una desesperación cada vez más profunda. En ese momento, la Segunda Guerra Mundial se estaba desatando y la pareja decidió que si Inglaterra era invadida por Alemania se suicidarían juntos. Leonard era judío y sabían que podía estar en peligro. En 1940, la casa londinense de la pareja fue destruida en un bombardeo alemán, lo que sumió aún más a Virginia en la depresión y la oscuridad.
Con ocho novelas escritas y más de una treintena de libros de otros géneros, Virginia Woolf continúa siendo una de las escritoras más influyentes de la literatura, la autora que más revolucionó la narrativa en el siglo XX y quien más defendió los derechos de las mujeres a través de sus textos.
No se calló nada. En Mrs. Dalloway se refirió al uso de la violencia de hombres sobre mujeres para reprimirlas de forma política e intelectual, en Una habitación propia habla de la necesidad de independencia financiera de la mujer. En las cartas que se escribió con los intelectuales del círculo de Bloomsbury, se pudo analizar la manera en la que percibía la vida y opinaba sobre la misma, como en el intercambio que tuvo con Vita Sackville-Wes, la escritora con la que la unió una gran pasión, y con quien comentaba que la sexualidad era más fluida de lo que indicaban términos como "heterosexualidad" y "homosexualidad".
En un discurso para The Women’s Service League en 1942, habló de la dificultad de las mujeres para pelear con el fantasma de "la mujer perfecta", que resuelve todo lo que sea necesario, sonríe siempre, sabe cocinar, cantar y bordar. Se cuestionaba que para poder escribir y ser exitosa en ello, tenía que pelear con ese "ángel de la casa".
El feminismo de Virginia ha sido un hito para un movimiento y, por ello, su eterna vigencia. Fue capaz de publicar sobre temas de los que no se tenía permitido ni siquiera pensar. Murió como vivió, con la pasión a flor de piel, con la mente teñida de pesadumbre, con las letras marcadas a fuego hasta el último día, hasta la última piedra colocada en el bolsillo. Dejó un legado enorme, en la literatura y en el movimiento feminista. Defendió sus derechos siempre. Y no sólo los suyos. "Como mujer no tengo patria, como mujer no quiero patria. Como mujer, mi patria es el mundo".
New York Times, 3-4-1941: "Las circunstancias que rodearon la desaparición de la novelista no fueron reveladas. Las autoridades de Lewes dijeron que no tenían ningún informe sobre la supuesta muerte de la señora Woolf. Se informó que su sombrero y su bastón habían sido encontrados en la orilla del río Ouse. La señora Woolf había estado enferma durante algún tiempo".
"Acá dejo mi sombrero y mi bastón. Nada necesito. Entro al agua. Está fría, no me importa. Ya no siento. No sufro. Ya me duermo" (fragmento del cuento Ya me duermo, Mariana Lirusso).
Tres semanas después, su cuerpo fue encontrado por niños cerca del puente en Southease. Virginia estaba en paz. Más viva que nunca, pero en paz.
Virginia Woolf
La película Las Horas trata sobre tres mujeres en diferentes épocas y generaciones, cuyas vidas se conectan a través de la novela de Virginia Woolf Mrs. Dalloway



