Tenía 87 años. Fue uno de los queroseneros históricos de la ciudad. Sobran anécdotas de vecinos que lo recuerdan llevando los baldes de querosene a los domicilios de sus clientes, a bordo de su camión tanque. Pero también fue popular por su prolífica trayectoria deportiva.
Su vozarrón sonaba fuerte y claro: "Nene, subí!!!!!". Y era subir y sumergirnos en un mundo lleno de fútbol y de recuerdos. Con una memoria prodigiosa Arnaldo Adolfo "Narizota" Croce respondía sobre jugadores, clubes, direcciones, familiares, campeonatos, partidos, jugadas. Y con cada pregunta su entusiasmo crecía y profundizaba sobre el tema en cuestión, lo que daba lugar a más y más interrogantes.
Coleccionista empedernido de la revista El Gráfico, pasión en la que lo había introducido su tío Luis Mario "Muñeco" Croce, con quien la compraban a medias. Gran puntero derecho de finales de la década del ’20 y principios del ’30, el Muñeco formó parte de una extraordinaria delantera del Independiente Athletic Club que arrasaba en la Federación del Norte. Y también llegó a jugar en la Primera división de Vélez Sarsfield en 1931, hecho este, del cual Narizota se enteró muchos años después. "Jugó en Vélez y no decía nada", reflexionaba Narizota. Además, su tío había fundado el Club Defensores de 9 de Julio, y cuando muchos años después Arnaldo y sus amigos tuvieron la misma inquietud, su tío les ofreció una pieza para la institución, pero siempre y cuando le pusieran de nombre "9 de Julio".
Así nacieron los "Bichos colorados", donde Narizota se lució participando en el Torneo de los barrios y en la Liga Campanense, en un equipo que contaba con Babío, Bastanzo, Massini, Forlani, Melón, Franco, Brignolo, Regiardo, Serna y Agnes, entre otros. También defendió los colores de la Selección de Campana en partidos icónicos, como el triunfo ante Zárate 4 a 3 en la inauguración del Estadio Municipal.
En 1957 Arnaldo y otros campanenses como Félix Prelato, Manuel Flores, Alberto Novoa y Melgar fueron a reforzar al Club Independiente de Escobar que hacía muchos años soñaba con ser campeón de la liga. Y lo lograron, quedando en la historia del conjunto de la ciudad de la flor. Con temperamento, juego bonito y los goles de Narizota ningún equipo los pudo parar.
Las bochas lo contaron como un gran referente ya que participó en torneos de lisas y rayadas durante 50 años, siempre con la divisa del Club Plaza Mitre, logrando ser campeón en infinidad de campeonatos.
Fanático de San Lorenzo de Almagro me pedía que lo ayude a marcar en el libro del Ciclón a los jugadores de Campana que habían formado parte del conjunto de Boedo. Y él mismo se reía, diciendo "no sé para que hago esto, pero bueno, a mí me gusta y me entretengo". Todavía recuerdo su cara de felicidad cuando le regalé el libro del bicampeón de 1972.
Amaba Mar del Plata, donde pasaba largas temporadas con amigos. Pero siempre regresaba a su Campana.
Se nos fue Narizota. Conocía a todos. Y todos lo conocían a él. Nos deja un hueco, que, al menos yo, llenaré con sus charlas, sus llamadas telefónicas y su vozarrón sonando fuerte y claro: "nene, subí!!!!!!"



