La obesidad no es una única patología con un único tratamiento. Método TISO (Tratamiento Integral del Sobrepeso y Obesidad)
Sabemos que la obesidad no se presenta por sí sola y no tiene un único tipo de tratamiento. Cada paciente tiene su realidad, sus vínculos, su vida, sus emociones, su historia con la comida, sus momentos vividos con comida o sin ella, en fin SU HISTORIA. Y como cada historia es única, cada tratamiento debe amoldarse a cada paciente, cual traje a su medida.
Resulta imprescindible conocer todas estas variantes para poder abordarlas adecuadamente. Sin embargo, hasta el momento no contamos con marcadores específicos de los diferentes subtipos de obesidad.
Como hemos mencionado en otros artículos hay diferentes tipos de hambre y también hay diferentes tipos de comedores. Por ejemplo el paciente comedor compulsivo, el picoteador nocturno, el comedor social, el que bebe alcohol socialmente, el que lo hace a diario, el que refiere que se crió con sus abuelos y ellos tenían como premisa que había que comer 2 platos para estar "fuertes", quienes se criaron con 1 comida al día porque sus papás sólo podían cocinar 1 vez, también aquellos pacientes que comen por angustia o por felicidad o simplemente se come porque la alacena y la heladera están llenas… Y así podríamos enumerar muchos tipos de pacientes.
Hoy nos queremos detener en aquellos que comen por tapar una emoción.
El tipo de "comedor emocional" presenta una elevada prevalencia en la consultas, es muy frecuente y es por eso que el comportamiento alimentario debe constituir un elemento central al momento de diseñar programas de tratamiento de la obesidad.
La idea es valernos de todo lo que sabemos para ayudarlos a encontrar un rayo de luz en la tormenta.
Cuando estamos vivenciando una emoción y sabemos que es altamente probable que vayamos a la alacena, cocina, heladera por comida debemos hacer el siguiente ejercicio:
1ro preguntarnos si tenemos hambre o no
2do analizar qué tipo de emoción estoy viviendo: tristeza, alegría, miedo, ansiedad… y una vez que logró identificarla pasar al último punto
3ro enfrentarme a esa emoción de manera positiva, dejando que actúe, ya que cada emoción es un registro en nuestro cuerpo, nos está diciendo algo y tenemos que interpretarlo.
Y si logramos hacer estos 3 pasos y detectar porqué llegué a esa emoción o que me llevó a eso voy a poder tomar la decisión correcta frente a la comida.
Recuerden algo MUY IMPORTANTE: comer cuando tenemos una emoción en curso DEJA UNA HUELLA y nuestro cerebro siempre intentara interpretar que frente a esa emoción debo comer lo que en aquel momento decidí comer…Por ejemplo estoy triste y como un chocolate para mejorar mi ánimo, es 100% probable que la próxima vez haga lo mismo. O si estoy feliz, salga a comer una hamburguesa con papas fritas para festejar. No decimos que festejar este mal, en absoluto, somos del pensamiento que debemos aprender a comer para disfrutar de todo lo que nos gusta sin culpa, pero simplemente estamos enseñándoles que nuestro cerebro setea cada una de estas reacciones y por ello hay que ser muy cauto, dejar que la emoción nos invada, que genere las reacciones dentro de nuestro cuerpo pertinentes, que nos señale por qué está sucediendo, y una vez que hayamos analizado el porqué y el para qué me sucede esto recién allí veamos si es necesario relacionarnos con la comida, o lo que sería más sano y saludable, esperar a tener hambre real, fisiológico para elegir qué comer.
Los esperamos en nuestro consultorio para tratar cada emoción y su relación con la comida.
Dra. Cecilia Lopez @dra_cecilialopez - Lic. Irina Reboni @mireh_salud - NotiCMR - Centro Médico Rawson - cmrdrapp.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



