La llegada al mundo, ese momento mágico en que ambos cuerpos se separan luego de un contacto estrecho y absoluto de nueve meses, significa para el psiquismo el instante de mayor angustia y desolación que vivirá ese ser a lo largo de toda su vida.
Por eso esa llegada, esa separación debe ser acompañada del mayor respeto, empatía y solidaridad que podamos manifestar.
Un recurso fundamental es el conocimiento de parte de los padres de cuáles son las características, capacidades, necesidades de ese niño, este recurso propiciará la diferencia en el acompañamiento y el sostén tan necesarios en las distintas etapas de la crianza y un desarrollo y crecimiento sano, cuidado y amoroso.
Entender que el cuerpo es desde el inicio de la vida, un cuerpo relacional, que necesita ser tocado, mimado, mirado y hablado.
Según la Dra. Doltó, "el mediador organizado entre el sujeto y el mundo".
Es una forma de lenguaje, sus movimientos o la falta de ellos en un bebé son para la madre "lenguaje", es una de las formas que tiene el niño para comunicarse.
Se entiende como un lenguaje afectivo que desempeña un papel decisivo en la adquisición de la vivencia corporal.
A través del cuerpo manifiesta su goce o sufrimiento, pero también su manera particular de estar en el mundo y de ser.
Pero también hay otras maneras de comunicarse con el entorno y manifestar sus necesidades básicas e inmediatas que son, la mirada, los movimientos, la diferencia entre el estado de tensión y relajación, los distintos tipos de llanto.
Su madre o la persona que ejerza el rol maternante, aprenderá a decodificar estas señales a través de la observación, estas señales reciben el nombre de "señales de sensibilidad profunda".
Ana Lía del Mármol - Puericultora Universitaria - Terapeuta maternal - Centro Médico Rawson - cmrdrapp.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



