Su impacto en la población animal, humana y el medio natural.
Entre los paisajes comunes de Campana se encuentra el de la constante presencia de perros sueltos. Estos que viven total o parcialmente en las calles, que deambulan buscando comida o refugio, que tienen dueños pero a la vez no, que se bañan con las lluvias y cuyos huesos conocen de heladas, que encuentran personas que los cuidan y otros que no, que tienen la suerte de ser adoptados y otras la mala de ser maltratados, que se disputan la cuadra entre peleas, que se pierden tras una hembra en celo, que salen airosos tras cruzar la ruta y otros que encuentran su final bajo las ruedas. Aquellos que han nacido salvajes y no hay rescatista que se pueda acercar, que saben cazar aves o coipos y otros que esperan pacientes la hora en la que abre el dueño de la carnicería del barrio. Así como estas, muchas situaciones más. Campana es un partido donde se observan muchos perros sueltos, como muchos otros en nuestro país y en el mundo. Es un problema que se repite hace tiempo a pesar de todas las medidas que se llevan a cabo.
AMBIENTALMENTE HABLANDO, LAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS SON LAS SIGUIENTES:
En cuanto a la calidad de vida:
- Diseminación de heces que contaminan cursos de agua y generan enfermedades.
- Riesgo de mordeduras y transmisión de zoonosis.
- Obstaculización de calles y rutas.
- Olores y ruidos molestos.
- Inconvenientes a la hora de sacar a pasear a los perros propios, ante la presencia de perros sueltos en el área.
- Vínculo entre situaciones de maltrato a animales y a seres humanos.
- Tendencia de rescatistas a presentar el Síndrome de Depresión por Fatiga.
En cuanto al bienestar animal:
- Deterioro de la salud en general.
- Reproducción indiscriminada.
- Falta de educación para evitar problemas de conducta.
- Exposición al maltrato.
- Riesgo de protagonizar accidentes.
- Situaciones de peleas por competencia al momento de reproducirse, defender el territorio, etc.
Y, en cuanto a la salud ambiental:
- Contaminación del suelo, agua y aire por la diseminación de heces y orina.
- Dispersión de residuos sólidos domiciliarios.
- Olores y ruidos molestos.
- Alteración de los ecosistemas de áreas protegidas.
- Contribución al calentamiento global a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, producto de las heces y orina.
Que Campana ya no tenga este paisaje dependerá de una serie de medidas, éticas y consensuadas, de parte de todos los actores y grupos sociales involucrados.
Licenciada en Información Ambiental Alejandra Gómez



