1 / 5. Un bálsamo al final del día
Este estiramiento relaja toda la tensión que recorre el cuello y llega hasta la parte alta de la espalda.
Siéntate en un taburete frente a un espejo. Lleva el brazo del lado que quieres estirar (justo el que te duele) detrás de la espalda. Inclina la cabeza hacia el lado contrario empujando suavemente con la mano, como ves en la imagen.
Un plus. Para aumentar la intensidad del ejercicio, una vez ladeada la cabeza inclínala un poco hacia el suelo. Mantén la posición 10 segundos.
2 / 5. Desbloquea los omoplatos
En esta zona también suelen producirse contracturas, sobre todo por malas posturas al sentarte. Si notas dolor a lo largo del día, para y haz este ejercicio.
Colócate de pie con las piernas ligeramente abiertas a la anchura de las caderas. Entrelaza los dedos y gira las palmas de las manos hacia delante con los brazos extendidos.
Estíralos hacia delante hasta sentir que se mueven las escápulas y se curva la zona de las vértebras dorsales. Mantén la posición 10 segundos y repite 3 veces.
3 / 5. Libera la rigidez del cuello
En ocasiones la tensión se concentra tanto en los músculos del cuello que lo sientes rígido como una columna. Esta postura evitará que llegues a ese extremo.
Para proteger las cervicales, apoya una toalla en la base del cráneo y cógela por los extremos. Mueve la cabeza hacia atrás mirando al techo, aguanta 6 segundos y vuelve a la posición inicial.
Cuando domines bien el ejercicio (y si no te duele), puedes hacerlo sin toalla. Repite 3 veces.
4 / 5. Relaja los hombros
¿Escondes el pecho al caminar? Si es así, tu cuello y tus dorsales están sufriendo más de la cuenta. Con este ejercicio abrirás el tórax y corregirás esa mala postura.
Colócate con las piernas ligeramente abiertas a la anchura de las caderas y las rodillas un poco flexionadas. Desde esta posición, une tus manos por detrás de la espalda y eleva los brazos.
El objetivo es llevarlos lo más arriba posible para estirar la parte anterior del hombro que está contraída por la mala postura al caminar.
5 / 5. Reduce molestias al despertarte
Si te levantas con el cuello rígido seguramente es que no duermes en buena postura. Practica esta flexión de cuello a primera hora y notarás alivio.
Cruza los dedos detrás de la cabeza, acerca los codos hasta que queden en paralelo y lleva la barbilla hacia el pecho acompañando el movimiento con las manos. Mantén la posición 10 segundos.
Debes sentir cómo se estiran los músculos posteriores del cuello. Puedes notar cierta tensión en las dorsales e incluso en las lumbares.
Fuente: https://www.sabervivirtv.com/



