La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la caída como "consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite al paciente al suelo en contra de su voluntad".
La prevención de las mismas es un trabajo multidisciplinario que intentara evitar las morbilidades que conllevan.
La mayoría de las fracturas óseas en edad avanzada se producen como consecuencia de una caída. Y estas son, casi siempre, en el hogar.
Las causas son multifactoriales y la acumulación de factores las agrava. Los factores de riesgo intrínsecos son los déficit cognitivos y visuales, debilidad muscular, alteraciones ortopédicas, problemas cardiacos y neurológicos incluidos los del oído interno, problemas de marcha y equilibrio, polifarmacia, consumo de alcohol, así como también factores psico-afectivos como la viudez, la falta de familiares cercanos, depresión, entre otros.
Los factores extrínsecos son ambientales y responden a la inadecuación del espacio que los rodea. Las alfombras mal colocadas, los muebles-obstáculos y el uso de pantuflas o chancletas son algunos ejemplos.
Las consecuencias de las caídas en muchos casos requieren hospitalización y/o varias consultas médicas y exámenes complementarios, pero una consecuencia oculta es el daño psicológico que provocan. La caída desmoraliza, baja la autoestima y la persona queda con temor. Ese temor suele cambiar costumbres e incluso la forma de deambular asi como limitar salidas e imposibilitar la socialización en algunos casos.
Los factores que provocan las caídas, sean intrínsecos o extrínsecos pueden detectarse y tratarse.
Para los extrínsecos una visita al domicilio de la persona afectada por un profesional idóneo, puede ayudar a eliminar las barreras arquitectónicas y hacer del hogar un lugar más seguro.
Y para los intrínsecos un programa de entrenamiento físico personalizado que ponga foco en equilibrio y marcha ayudara a permanecer activos y en forma para evitarlas.
Ambas acciones son llevadas a cabo por un kinesiólogo y pueden ser grupales o individuales según requiera el paciente.
Para el programa de entrenamiento es fundamental tener un apto físico médico que incluya un control cardiaco y en algunos casos se deben realizar interconsultas con especialistas de la vista, oido neurólogos, psicólogos y psiquiatras, traumatólogos y reumatólogos entre otros. Es importante tener un médico de cabecera para organizar la información, orientar al paciente, detectar los déficits y hacer las derivaciones, así como coordinar este equipo de trabajo. Este puede ser un gerontólogo, clínico o médico de familia.
Si nos ocupamos multidisciplinarmente de seguro reduciremos los costos psicofísicos, sociales y económicos que ocasiona una caída y ayudaremos a nuestros mayores a mantener y preservar su autonomía dándoles felicidad y calidad de vida.
Lic. Mariana Urquiza (MP 5682) - Kinesiología Rehabilitación Vestibular - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



