En el año 2000 la vida me regaló un amigo muy especial, alguien trascendente que llegó a mi corazón adolescente y me supo cautivar. Excelente profesor de historia de los que no tienen molde, único. De voz potente, elegante y sabio, con gran manejo de grupo y carisma. Nos dejó arte, conocimientos y valores en la exposición oral y en el pizarrón, bellos cuadros sinópticos y líneas de tiempo, con una letra espectacular, no es fácil dominar la tiza, eso de vos no pude imitar. Recuerdo ese día y la hora de salida, saliendo todos juntos de la Escuela Normal, me acerqué a vos tímidamente, te acompañé hasta Varela y Capilla del Señor, te confesé mi sorpresa, nunca antes había tenido un docente de historia tan completo, estaba fascinado. Con 17 años despertaste mi vocación, por eso elegí la docencia, fui inspirado por tu luz y tu amistad, no necesité de ningún test vocacional.
Me llevaste a Mendoza, provincia que yo no conocía, desde aquel día la amo y no dejo de visitar, trabajabas incansablemente en la organización, otros pretendían llevarse los laureles, responsable y honesto para que todo salga perfecto, fue un clásico "El viaje de Suardini", no era fácil juntar el dinero y llenar los micros, ser la cabeza responsable de tantas vidas, nadie continuó esos viajes, había que estar a la altura, no era para cualquiera. Tardes de café mirando videos en YouTube aprendiendo de rock nacional con alguien que sabe, en tu casa o en la Shell. Han pasado 20 años, hace un tiempo te casaste, ambos somos padres, dos hermosas princesas son tus hijas, vivís rodeado por el amor de tus 3 mujeres y de tus perros.
Querido amigo sé por los valles y desiertos que pasaste, caminando siempre por campos minados por envidias y resentimientos de grises aprendices, prejuiciosos y falsos amigos que han quedado en el camino. Nunca te falló la intuición, aunque los puñales vienen por la espalda te has sabido reinventar y reponer en la adversidad. Siempre en tu memoria "el pájaro" y Roberto Cirigliano, los amigos ausentes siempre presentes. Anécdotas valiosas me contaste de grupos y solistas de los 80, muchos de ellos anduvieron por Campana y los pudiste ver, a la época hiciste que pudiera transportarme. Harley-Davidson y tatuajes, tu trabajo en la cárcel, siempre laburaste, nunca te tiraste a chanta ni te acomodaron los horarios, perdiste paquetes de módulos y por la viveza criolla de colegas, todos los años la misma jugada. Te jubilaste y se te extraña, nuestras charlas en los recreos de la Media 3, el eco de tu voz en los pasillos, algún discurso tuyo y tu sentido del humor. Cuando supiste de trabajo te acordaste de mí y me recomendaste, nunca lo dudaste, otros que decían ser amigos el cargo jerárquico los cambió y quedaron expuestas sus carencias y quienes verdaderamente eran. Hoy a Suardini lo podes encontrar en el Instituto 15 marcando diferencia, mostrando su talento, experiencia, trayectoria y sus conocimientos. Lo mejor que le pasó al profesorado en los últimos años fue tu llegada y la de Claudio Castro, la institución lo necesitaba. Profesión ingrata de docentes que persiguen demagogia y falsas bonhomías, mediocres que la van de eminencias, adoctrinan y hacen diferencias, con los que hay que evitar opinar para poder aprobar. Nunca te la creíste ni olvidaste tus raíces, el esfuerzo y el legado de tus padres, peleaste por justicia y seguís dando batalla con entereza. Descendiente de italianos y perrero mi amigo el suardo, me despido habiendo humildemente resumido mi respeto y mi cariño. En alguna charla sale ¿Lo tuviste a Suardini? Y puedo esbozar una sonrisa porque el destino nos pudo cruzar, los homenajes se hacen en vida y esto te quise regalar…



