Las demoras en la definición de la concesión de la Hidrovia (fue originalmente pensada para 2012 y concluirá recien en 2023, según las últimas estimaciones) y el reciente proyecto de estatización que impulsa un sector del oficialismo encienden una luz de alerta para el comercio regional, y en las perspectivas de la zona de Campana-Zárate, uno de sus centros logísticos.
Distintos informes, tanto de la Auditoría General de la Nación (AGN) como de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), pusieron de manifiesto la deficiente planificación y programación de las tareas, y las sucesivas modificaciones que sufrió el proyecto original, aspectos que seguramente incidieron en una demora de más de 10 años respecto de los planes originales. Estos retrasos, a su vez, ocasionaron frecuentes redeterminaciones de precios y hasta una contratación directa por 14 millones de euros.
Pero fundamentalmente, estos documentos ponen en evidencia la diferencia entre los tramos del proyecto que financió y controló el Banco Mundial y aquellos que financió y controló el Estado argentino. En breve, los tramos que estuvieron a cargo del Banco Mundial tuvieron un grado de avance del 90%, mientras que los que estuvieron a cargo del Estado tuvieron un avance del 30%.
Es en este contexto de ineficiencia estatal en el que se produce el proyecto de estatización qué, además, según trascendidos, implicaría un aumento significativo del peaje, aspecto que impacta directamente en la estructura de costos del comercio exterior. Claro está que cualquier obra requiere financiamiento, y mantener una Hidrovia en correctas condiciones es parte de los costos que el sistema debe poder sufragar. Sin embargo, otorgarle la gestión a quién no ha demostrado eficiencia en el uso de los recursos asignados, es un natural motivo de preocupación para todos los actores del comercio exterior, incluidos los municipios que tienen una actividad económica importante en torno a la Hidrovia, como Campana y Zárate.
Independientemente de cómo se resuelva la continuación de las obras y de la concesión, los informes de la AGN y la Sigen proveen una muy valiosa fuente documental acerca de cómo deben gestionarse los proyectos de esta envergadura de aquí en más.
Foto: Archivo.
Mariano Raineri y Sergio Roses - Contacto: espacioplural@outlook.com



